El fortalecimiento de la gestión comunitaria del agua, una pasión que apasiona
La siguiente experiencia la he vivido intensamente desde el año 2006 a través del trabajo de campo que realiza el Instituto Mayor Campesino - IMCA [1] en el Departamento del Valle de Cauca, en el suroccidente colombiano. Este trabajo que se ha convertido en mi pasión está centrado en el acompañamiento, apoyo y fortalecimiento de la gestión comunitaria del agua. En esta dinámica de más de seis (6) años de trabajo continuo, considero que he contribuido en muchos aspectos, especialmente en la articulación municipal y departamental de las organizaciones sociales (especialmente de campesinos) encargadas de la administración de los sistemas de abastecimiento de agua de las zonas rurales; los resultados de esta experiencia que he vivido junto a otros, la convirtieron en un referente para otras dinámicas similares que se iniciaron y hoy en día se van consolidando en otras localidades del país.
En este caminar, lo más importante ha sido el aprendizaje logrado a partir de los conocimientos y vivencias de aquellas personas que incansablemente trabajan, se esfuerzan y se comprometen totalmente para hacer posible que miles de personas (niños, jóvenes, adultos y ancianos) tengan la posibilidad de acceder al agua, al menos en la cantidad suficiente para satisfacer las necesidades domésticas y agropecuarias. No obstante, a pesar de todo lo que significa la gestión comunitaria del agua, entidades del gobierno, en lugar de fortalecer este tipo de organizaciones, ha iniciado desde hace varios años una serie de exigencias normativas que las juntas o asociaciones de usuarios de acueductos comunitarios, en la mayoría de los casos, no están en capacidad de cumplir o asumir por los múltiples retos que deben solucionar a nivel de microcuenca, infraestructura, capacidad organizativa y capacidad administrativa.
Estos y otros retos son los que han generado mi pasión por el trabajo con las juntas o asociaciones de acueductos comunitarios rurales y de esta manera aportar en la dinámica de defensa y fortalecimiento de la gestión comunitaria del agua. En este contexto, el IMCA me ha permitido actuar en los procesos de fortalecimiento y defensa de la gestión comunitaria del agua en el ámbito local, municipal, regional, departamental y últimamente nacional.
Considero que esta experiencia no es de tipo coyuntural en mi vida, pues desde muy niño tuve la fortuna de conocer la dinámica que implica la construcción y funcionamiento de un acueducto comunitario; por eso, mi trabajo y esfuerzo se orienta para que a todas las personas se les respete el derecho humano al agua tal como lo proclamó la ONU; pues, el derecho al agua es y seguirá siendo un tema de supervivencia y autonomía que favorece significativamente el bienestar de las comunidades rurales de mi amado país. Sin lugar a dudas, los retos que se afrontan en esta dinámica son enormes pero mientras exista la voluntad, la concertación, el empoderamiento y el trabajo articulado, cada uno de ellos se irá superando.