Encuentro de la dimensión social de la Provincia Mexicana con el Secretariado de Justicia Social y Ecología
Ciudad de México. Del 21 al 26 de julio, el P. Roberto Jaramillo, S.J., director del Secretariado de Justicia Social y Ecología de la Curia General de la Compañía de Jesús, visitó la Provincia Mexicana con el propósito de conocer de cerca el trabajo que realizan las obras de la dimensión social y fortalecer el intercambio en torno al apostolado social de la Compañía.
Como parte de esta visita, los días 21 y 22 de julio se llevó a cabo en la Ciudad de México, el Encuentro de la dimensión social de la Provincia Mexicana con el Secretario de Justicia Social y Ecología, el cual reunió a más de 20 representantes de las distintas obras sociales de la Provincia y del Sistema Universitario Jesuita. Durante la jornada se compartieron experiencias y desafíos de las misiones indígenas, la migración, los derechos humanos, la salud y el trabajo colaborativo entre redes y universidades en México.
Posteriormente, el P. Jaramillo recorrió diversas obras y proyectos de la Provincia, entre ellas el Centro Prodh, el CIAS por la Paz, el Servicio Jesuita a Refugiados, el Centro Médico BIOS, Fundación Justicia y Amor, el Diálogo Nacional por la Paz y el Proyecto Sierra Norte de Veracruz, con el fin de conocer de primera mano el trabajo que realizan y fortalecer el intercambio con sus equipos. Durante su visita al Proyecto Sierra Norte de Veracruz estuvo acompañado por el P. Enrique Javier Mireles Bueno, S.J., Provincial de la Compañía de Jesús en México.
En entrevista para Jesuitas México, el director del Secretariado destacó que una de las principales fortalezas de la dimensión social en México es la capacidad que ha desarrollado la Provincia para articular obras de distintas áreas apostólicas en proyectos comunes.
«La institucionalidad» construida en los últimos años, explicó, ha permitido generar colaboraciones y fortalecer el trabajo conjunto entre centros de derechos humanos, proyectos de educación popular, obras que acompañan a personas migrantes, iniciativas de salud y universidades. Aunque señaló que este trabajo en red aún puede profundizarse, consideró que constituye una base sólida para responder a los desafíos del país.
Respecto a los principales retos del apostolado social, el P. Jaramillo subrayó la importancia de focalizar los esfuerzos y orientar estratégicamente los recursos disponibles para lograr impactos más significativos frente a las problemáticas que vive México.
«Los impactos tal vez haya que planearlos de manera más estratégica», afirmó, al señalar que, ante la disminución de recursos humanos y financieros, resulta necesario priorizar aquellas acciones capaces de incidir de manera más decisiva en la realidad social y eclesial.
Al preguntarle qué distingue al apostolado social de la Compañía de Jesús de otras organizaciones comprometidas con la justicia, el P. Jaramillo destacó tres rasgos propios de la espiritualidad ignaciana.
El primero es una opción por la justicia que nace de la fe y del reconocimiento de la dignidad inherente de toda persona. «Hay una convicción profunda que tenemos: el trabajo de defender, acompañar y promocionar la justicia es por razones de fe; no es simplemente una convicción ideológica o un proyecto político. Estamos convencidos de que la dignidad nos es dada inherentemente como seres humanos, como hijos de Dios, como hermanos que somos», afirmó.
El segundo rasgo es el discernimiento, entendido como la capacidad de leer los signos de los tiempos para orientar las decisiones y, cuando sea necesario, corregir el rumbo. «Lo que pasa, lo que decimos, lo que hacemos, lo que planeamos… la capacidad muchas veces de corregir dependiendo del discernimiento que se haga», explicó.
Finalmente, señaló como un rasgo distintivo una mirada esperanzadora de la realidad, que busca construir un mundo más justo desde la convicción de que la justicia beneficia a toda la sociedad. «No estamos trabajando por la justicia desde la amargura ni desde la rebeldía negativa o la acusación a grupos privilegiados. Estamos trabajando por la justicia porque es bueno para todos y porque descubrimos que un mundo más justo nos permite a todos ser más humanos», concluyó.
Como mensaje final a quienes colaboran en las obras de la dimensión social, el P. Jaramillo los animó a ir un poco más lejos, “como decía Jesús en alguno de los pasajes a los discípulos: remen mar adentro. Vayan un poco más lejos, sean más generosos, que el Señor ha sido bastante generoso con nosotros, con la provincia”.
También los instó a confiar en que el apostolado social es una misión guiada por el Espíritu, que se construye de manera corresponsable entre jesuitas y laicos. En ese sentido, subrayó que «la participación de los laicos es un regalo del Espíritu. No es simplemente una estrategia numérica o demográfica. Somos todos llamados a discernir, a compartir y a cargar la responsabilidad, cada uno desde el lugar y la vocación que tiene».
Asimismo, recordó que, aunque los jesuitas tienen una responsabilidad particular sobre las instituciones, «eso no quiere decir dejar de lado la voz que se manifiesta en las personas que trabajan con nosotros y principalmente en las víctimas, que son aquellos a quienes queremos honrar y rescatar la dignidad que les es propia».























