El camino por ‘La Región Hermosa’
Suyusama (voz quechua que significa región hermosa) es una obra social de la Compañía de Jesús en el departamento de Nariño, sur de Colombia. Desde hace 20 años Suyusama trabaja poniendo en marcha procesos de economías transformadoras, agroecología, equidad de género y autonomía, cultura e incidencia territorial. Estas son estrategias que se construyen con las comunidades y con otras instituciones aliadas, siguiendo las preferencias de la Compañía de Jesús por acompañar la creación de un futuro esperanzador para las nuevas generaciones, el cuidado de la casa común y el caminar junto a las personas pobres y excluidas.
El departamento de Nariño cuenta con áreas naturales que contienen importantes reservas de biodiversidad y de recursos energéticos. También es un espacio de multiculturalidad, habitado por comunidades indígenas, afroamericanas y campesinas. En contraste con esa riqueza natural y cultural, Nariño es una de las regiones más azotadas por la violencia, presentando una alta afectación en la economía regional y en la seguridad, fracturando el trabajo comunitario y acentuando aún más las condiciones de desigualdad en las zonas rurales. En este contexto, se hace pertinente y urgente la apuesta de Suyusama.
Mi trabajo desde el año 2012 como parte del equipo de profesionales de la Fundación Suyusama me ha permitido desarrollar una relación de reciprocidad con la obra de la creación. Esta reciprocidad surge de conocer y amar el lugar de donde vengo (mi lugar de origen), el que me alimenta y sostiene. En respuesta a toda esa bondad ofrezco mi trabajo y mi pasión en el acompañamiento a procesos comunitarios de construcción territorial basados en el respeto por la vida en sus múltiples manifestaciones.
En este tiempo, me he encontrado con la nobleza y con la fuerza de una naturaleza que responde a los procesos de transición agroecológica con una generosidad y abundancia reflejadas en la variedad y calidad de alimentos que ofrece la tierra cuando se la escucha y se empieza a entenderla. También he presenciado con asombro, la valentía de los liderazgos que se generan alrededor del cuidado de los bienes comunes: como el agua, las semillas y las identidades culturales. Son muchas las voces de personas que se levantan para luchar en defensa de su entorno, y que son conscientes de las relaciones de eco dependencia y de interdependencia que tiene el entramado de la vida.
En todos estos años ha sido fundamental el dialogo y la reflexión comunitaria, y sobre todo los cuidados que históricamente han asumido las mujeres; sin su trabajo y esfuerzo no podríamos disfrutar de alimentación, salud, relaciones sociales fecundas y fuerzas para hacer las actividades diarias que aseguran el sustento. Entre todas y todos, con responsabilidad, vamos asumiendo estas labores.
Caminar por ‘la región hermosa’ (Suyusama) me ha permitido acercarme a una realidad rural que pide ser tenida en cuenta, que siempre ha estado dispuesta a mostrarnos cómo cuidar la vida. Experimento fuertemente que es necesario seguir acompañando con humildad y respeto a quienes día a día se encargan de custodiar nuestra casa común, y que en cada uno de sus actos promueven así la reconciliación, la justicia, la alegría y el deleite por la vida.





