Curar nuestra casa común
"Ajining dhiri ana ing lathi, ajining raga ana ing busana".
Este proverbio javanés significa que el carácter o la personalidad de una persona se conocer por lo que dice y por la ropa que lleva. Lo que hay dentro de una persona se revela a través de su comportamiento personal, su carácter, sus pensamientos, sus elecciones, etc. El exterior refleja el interior. Basándonos en este proverbio, ¿qué podemos pensar sobre las cualidades personales y la civilización humana? ¿Cómo evaluamos nuestras cualidades personales cuando vemos la destrucción de la naturaleza, la guerra, las crisis y los desastres que ocurren en diversas partes del mundo? ¿Cómo vemos la raza humana cuyas actividades destruyen la Tierra? Debemos dejar de culpar, condenar y señalar a otros como responsables de todo esto. Debemos detenernos a ver si hemos hecho algo para glorificar a Dios o, por el contrario, hemos degradado y destruido sus obras gloriosas.
Invitamos a todos los que lean este artículo a reflexionar y a dar pasos hacia la conversión ecológica. Nuestra casa común: la Tierra, está enferma. El dolor que generan los daños medioambientales no viene de su voluntad de dañarse a sí misma. Es el resultado de la mala gestión humana. A los humanos se les ha dado el don del razonamiento y, sin embargo, irónicamente utilizan su razonamiento para destruir la creación. Podríamos afirmar que la motivación ha sido para satisfacer las necesidades humanas y no para dañar la tierra; puede ser verdad. Sin embargo, no se puede negar el hecho de que el planeta está enfermo y que son las acciones humanas las que lo han causado. Aunque uno no se dé cuenta, la negligencia es un pecado que debe cesar. Este es nuestro punto de partida para invitar y educar a la gente a participar en los esfuerzos por mantener y mejorar la sostenibilidad medioambiental; este es el trabajo que hacemos para contribuir a curar la tierra, nuestro hogar común.
Prácticas agrícolas ecológicas integradas y sostenibles
El curso de agricultura Kursus Pertanian Taman Tani (KPTT) en Salatiga es una obra de la Compañía de Jesús (jesuitas) en Indonesia, que opera en el sector agrario. Llevamos a cabo este trabajo a través de la educación agrícola y la producción utilizando métodos científicos orgánicos innovadores e inteligentes, haciendo hincapié en la sostenibilidad ambiental y la integración.
KPTT Salatiga se fundó en 1965 en respuesta a las inestables condiciones socioeconómicas de Indonesia tras su independencia; se estableció por iniciativa conjunta de la Asociación de Agricultores Pancasila, IKIP Sanata Dharma y los jesuitas. Nuestro objetivo es formar cuadros agrícolas cualificados y con corazón. Gracias al desarrollo del KPTT, miles de personas de toda Indonesia han recibido educación, desde Sabang hasta Merauke, desde niños hasta adultos mayores. Nuestros antiguos alumnos se han convertido en personas competentes que se preocupan por desarrollar la agricultura en sus respectivas zonas.
Nuestras prácticas agrícolas son resultado de una búsqueda continua, no de un esfuerzo puntual. Hemos pasado por un largo proceso de aprendizaje, con todos sus altibajos, hasta que encontramos la Agricultura Ecológica - Integrada - Sostenible como nuestra opción contextual para el mundo de hoy. En el pasado, llevábamos a cabo prácticas agrícolas convencionales que utilizaban fertilizantes químicos sintéticos con pesticidas, que no eran respetuosos con el medio ambiente. Sabíamos que la práctica proporcionaba beneficios como una buena calidad y una gran cantidad de productos agrícolas a corto plazo. Con el tiempo, nos dimos cuenta de que esa práctica no era buena a largo plazo porque los residuos químicos que quedaban en las tierras agrícolas dañaban el suelo y la vida de los microorganismos. Finalmente, en 2020, confirmamos que la agricultura ecológica sostenible era el núcleo de nuestra forma de cultivar. Reforzamos aún más esta elección en 2023 formulando la misión del KPTT como "Pastoral en un Centro de Educación Ecológica" con la "Espiritualidad Humana Ecológica" como su alma.
Nuestra espiritualidad está arraigada en la conciencia de la relación natural de amor entre Dios, los demás y el medio ambiente. Una persona nacida en este mundo ya está implicada en esta relación, y no podría negarlo. El "yo" humano se convierte en el centro de conciencia y reflexión de esta relación. A partir de ahí, empezamos a buscar una espiritualidad que llevara a los seres humanos a ofrecer su devoción al Creador, el origen y propósito de la vida humana. Una espiritualidad que lleva los seres humanos a una relación armoniosa con su Dios Creador, con sus semejantes y con la naturaleza. El "yo" humano se da cuenta de forma natural de cómo debe mantenerse esta relación; entonces todos sus pensamientos, sus acciones, sus hábitos y su carácter darán lugar a un modo de vida ecológico, ofreciendo lo que es "respetuoso con el medio ambiente" e incluso mucho más allá. Nos dimos cuenta de que la espiritualidad vivía y se manifestaba en nuestra educación y en nuestras prácticas agrícolas.
Junto con esa experiencia espiritual llega la conciencia de que el ser humano no puede estar solo y debe ser humilde. Todo ello nos lleva del ego al eco, del egocentrismo a la preocupación por nuestro hogar común, la Tierra. Con la "Espiritualidad Humana Ecológica", podemos cuidar activamente del planeta y educar a muchos más para que se conviertan en personas ecológicas.
KPTT practica la agricultura ecológica integrada combinando las plantaciones con la cría de animales. Los productos de las plantaciones agrícolas proporcionan al ganado alimentos que satisfacen sus necesidades nutricionales. Del ganado, nuestras plantas hortícolas y frutales obtienen estiércol en forma sólida y líquida, lo que hace que las plantas crezcan en abundancia. Una ventaja añadida del uso de estiércol en los sectores agrícola y de plantaciones es que mantiene la vida de los microorganismos del suelo, lo que permite que la tierra sea fértil durante mucho tiempo. Son prácticas agrícolas sostenibles, prácticas inteligentes que creemos que pueden contribuir a sanar la tierra, especialmente en lo que se refiere a la producción de alimentos.
La agricultura, la ganadería y las plantaciones son los campos en los que prestamos servicios educativos. La amenaza de una crisis alimentaria, uno de los impactos de la crisis ecológica, nos desafía a encontrar formas eficaces de mantener la producción de alimentos. Como todos sabemos, esta crisis alimentaria se produce por el desfase entre el crecimiento de la población y el de la producción de alimentos. La población crece como una serie geométrica (1, 2, 4, 8, etc.), mientras que la producción de alimentos crece como una serie aritmética (1, 2, 3, 4, etc.). Ciertamente, esto es un reto cuando vemos que todo ser humano necesita de los alimentos como energía para vivir. Con semejante diferencia de crecimiento, el riesgo de escasez de alimentos, de inflación de los precios de los alimentos y de una hambruna son amenazas para la humanidad. Además, hay empresas de producción de alimentos que no prestan atención a la sostenibilidad. Aunque utilicen la tierra con fines agrícolas, ésta no será productiva a largo plazo si no tienen seriamente en cuenta el cuidado del medio ambiente y la sostenibilidad.
Pero el problema no acaba ahí; el cambio climático y la reducción de tierras agrícolas en diversas partes del mundo también influyen en la ralentización del ritmo de producción de alimentos. Ojalá tomemos conciencia colectiva de ello y, en consecuencia, nos esforcemos por conseguir una producción de alimentos independiente en nuestros respectivos lugares como respuesta a esta crisis. Desde esta perspectiva, en el KPTT nos animamos a desempeñar un papel activo en el cuidado de la tierra a través de nuestras áreas de especialización, invitando y educando cada vez a más personas a cultivar alimentos, preservando el medio ambiente.
Educación y formación
Ayudamos a los agricultores de varias maneras. Los cursos técnicos son la primera herramienta que utilizamos. Como institución educativa, impartir cursos ha sido siempre nuestra primera forma de ayuda desde la fundación del KPTT. Nuestros cursos tienen dos énfasis principales: el aprendizaje teórico en el aula y el aprendizaje práctico; el 80% del tiempo de los cursos se dedica a prácticas sobre el terreno. Los participantes en el curso gestionan 10 hectáreas de tierra como vehículo de aprendizaje. Los temas de este curso incluyen la agricultura completa (hortalizas de hoja, hortalizas de fruto y setas, desde la preparación de la tierra, la siembra y el cuidado hasta la venta), la cría de animales (rumiantes, aves de corral, cerdos) y las plantaciones (café, aguacate, durián, mandioca). El programa del curso ha beneficiado a muchos participantes de Indonesia y del extranjero, como Timor Oriental, Myanmar y Malawi. Además, los participantes aprenden temas complementarios como el compostaje, o métodos agrícolas modernos como la hidroponía, la agricultura urbana y la permacultura. Construimos este paquete de aprendizaje para educar a más agricultores en tiempos cada vez más modernos.
Los años nos han hecho conscientes de la necesidad de ofrecer otras formas de asistencia. Además de ofrecer cursos técnicos, organizamos salidas de campo o visitas a granjas (haciendo hincapié en la introducción al mundo de la agricultura y la ganadería), experiencias de convivencia (haciendo hincapié en la experiencia práctica y el fomento de la compasión), así como convivencias y retiros (haciendo hincapié en la Espiritualidad Ignaciana y la Espiritualidad Humana Ecológica). También tenemos un programa de voluntariado en el que los jóvenes aprenden y trabajan con nosotros para educar y servir de mentores a quienes vengan al KPTT. Ofrecemos también diversas ayudas de tutoría para un creciente número de personas que no trabajan como agricultores pero que están motivadas y quieren aprender sobre agricultura y ecología. Estamos agradecidos de que estos programas de tutoría lleguen a estudiantes de diversos niveles educativos en las escuelas en el contexto de la aplicación del "Kurikulum Merdeka" organizado por el Servicio de Educación de la República de Indonesia.
Este trabajo nunca terminará
Creemos que el trabajo de KPTT repercute positivamente en nuestra casa común. Como parte de la Iglesia Universal y, en concreto, de la Compañía de Jesús, nuestra espiritualidad da color a la obra salvador de Dios en la creación. En consonancia con la encíclica Laudato Si' y las Preferencias Apostólicas Universales de los jesuitas, nos comprometemos a ir más allá del suministro de productos agrícolas y la educación técnica, llegando a los aspectos interiores de cualquier persona que acuda a nosotros. Esta espiritualidad está en armonía con los pasos pastorales dados a nivel provincial, regional e internacional del gobierno jesuita. En medio de todos los retos y dificultades de nuestro contexto local, creemos que este trabajo responde a los problemas medioambientales que se dan en diversos lugares. La crisis de escasez de alimentos interpela directamente a quienes trabajamos en el sector agrario. El desafío de educar cada vez a más gente en la capacidad de producir alimentos de forma inteligente, de preservar el medio ambiente y de conservar la energía es el que tenemos que enfrentar ahora.
Hacemos un llamamiento a todos para que participen en nuestros esfuerzos por superar las crisis actuales, en particular la crisis ecológica y la escasez de alimentos. Los sectores agrícola y ganadero son los dominantes en la producción de alimentos. Los jóvenes deben abrir los ojos y el corazón para darse cuenta de que el futuro del mundo está en sus manos. Mencionamos sobre todo a los jóvenes porque, en nuestro contexto, muy pocos jóvenes están interesados en entrar en el mundo de la agricultura. Cuando hemos preguntado a los niños por sus sueños, ninguno ha expresado interés en convertirse en agricultor. En sus mentes ser agricultor es un trabajo agotador y sucio. Por eso, intentamos también que los niños conozcan el mundo de la agricultura, para preparar la comunidad del futuro.
Antes de terminar, nos gustaría decir que estamos muy agradecidos por participar en esta tarea de curar nuestra casa común. El Espíritu arde dentro de nosotros, animándonos a seguir dando lo mejor de nosotros mismos a la naturaleza y a los demás como ofrenda a Dios, nuestro Creador. Que Dios bendiga siempre este trabajo y lo utilice para la obra, más amplia, de la salvación. Que esta felicidad llegue también a los hermanos y hermanas que lean este artículo.