La Revolución Industrial planteó la pregunta de si el progreso económico podía conciliarse con la dignidad de los trabajadores. También desafió el supuesto de que el progreso económico es intrínsecamente bueno. ¿Puede llamarse progreso una mayor productividad si se logra a costa de la dignidad humana, la cohesión social o el mundo natural? Más de un siglo después, la inteligencia artificial plantea un desafío distinto, pero igualmente profundo. Las máquinas ya no transforman únicamente la manera en que producimos bienes; están comenzando a transformar la manera en que pensamos, decidimos, creamos e incluso nos relacionamos entre nosotros. La pregunta que tenemos delante, por lo tanto, no es meramente tecnológica. Es antropológica.
Leer másHay momentos en los que guardar silencio deja de ser prudencia y comienza a parecerse demasiado a la indiferencia. Creo sinceramente que estamos atravesando uno de ellos. Los acontecimientos que estamos viviendo en torno a Ceuta, las imágenes de personas intentando alcanzar territorio español por mar o a nado, las muertes que se han producido y, sobre todo, determinados discursos que inmediatamente han comenzado a construirse alrededor de estos hechos deberían obligarnos a realizar una reflexión mucho más profunda que la que permiten los titulares apresurados, las consignas políticas o los mensajes que circulan vertiginosamente por las redes sociales.
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