Agua y saneamiento, un desafío global para la dignidad humana y la justicia social

Conferencia | Committed to WASH in Healthcare Facilities

El agua, independientemente de la época o las circunstancias, es un recurso natural absolutamente vital para todas las sociedades. De su acceso dependen también el saneamiento y la higiene, elementos esenciales tanto para la viabilidad como para la dignidad humana.

En un mundo donde las crisis —climáticas, sociales, sanitarias— se multiplican y se intensifican, el acceso al agua potable, al saneamiento y a la higiene (WASH, por sus siglas en inglés: Water, Sanitation and Hygiene) está comprometido o no garantizado en muchos países, a pesar de ser un derecho fundamental de todo ser humano, tal que lo afirma la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (ACNUDH).

Por ello, este sector es clave en la acción humanitaria y el desarrollo internacional, con una contribución significativa de las organizaciones basadas en la fe (Faith-Based Organisations, FBOs).

Entre el 22 y 23 de abril de 2026, en la sala de conferencias de la Curia General de la Compañía de Jesús en Roma, se celebró la conferencia Committed to WASH in Healthcare Facilities: A Gathering of Faith-based Organizations and Allies to Accelerate Progress[i], dedicada a los servicios de agua, saneamiento e higiene (WASH) en el ámbito de los centros sanitarios y a la labor de las organizaciones religiosas en este sentido.

Bajo elpatrocinio del Dicasterio para la promoción del Desarrollo Humano Integral, este encuentro permitió volver a poner de relieve que el agua y la higiene son una condición de la vida, la salud y el desarrollo integral de las personas y las comunidades. Se trata, fundamentalmente, de una cuestión de justicia social y de “dignidad” humana, un concepto que fue una motivación central a lo largo de los debates.

WASH, en el centro de las vulnerabilidades actuales

Mientras que la mayoría de las sociedades siguen desarrollándose y dotándose de nuevos dispositivos, miles de millones de personas en todo el mundo carecen de acceso a servicios seguros de agua potable o a instalaciones sanitarias adecuadas. Según investigacionesde la OMS y UNICEF, en 2022, casi una quinta parte de los centros de salud carece de servicios de abastecimiento de agua. Esta realidad tiene consecuencias directas sobre la salud pública devarias docenas de países, lo que afecta a más de 1.7 billones de personas[1]. La falta de agua limpia compromete efectivamente la prevención de infecciones y enfermedades, la práctica y la calidad de la atención sanitaria, la supervivencia de las madres y los recién nacidos, así como la seguridad tanto de los pacientes como del personal sanitario.

En un contexto marcado por la intensificación de los dramáticos efectos del cambio climático, los conflictos armados que deterioran las infraestructuras existentes y un modelo de desarrollo económico intensivo, la presión sobre los recursos hídricos es colosal y genera fuertes desigualdades. De hecho, quienes sufren en primera línea son principalmente las poblaciones más pobres, en países de ingresos bajos o medios, a menudo ubicados en las regiones del Sur Global. Estos países se ven aún más afectados porque se encuentran atrapados en una deuda y una inestabilidad económica tales que no pueden invertir en servicios de primera necesidad como el abastecimiento de agua, la salud y la educación.

Durante las intervenciones de los distintos actores procedentes de organizaciones religiosas de todo el mundo, se recordó la importancia de las infraestructuras y los dispositivos técnicos necesarios para el abastecimiento de agua, saneamiento e higiene (WASH), pero también se subrayó la necesidad de dotar a estos centros sanitarios de capacidades y competencias para que la mejora de los sistemas de salud en su conjunto sea estructuralmente operativa. Se trata, por tanto, de un reto intrínsecamente ético y político, que implica no solo inversiones en infraestructuras, sino también esfuerzos en materia de formación, gobernanza y seguimiento. Esta cuestión de la gobernanza sostenible fue objeto de un debate especial para garantizar la plena implicación de las comunidades locales.

Por lo tanto, abordar los retos relacionados con el WASH requiere un enfoque integral que combine infraestructuras, desarrollo de capacidades y gobernanza territorial inclusiva para garantizar unos sistemas de salud sostenibles y resilientes.



El compromiso de las organizaciones confesionales

Como uno de los principales proveedores de atención sanitaria en todo el mundo[2], la Iglesia católica, junto con otros aliados ecuménicos, lleva a cabo una labor continua en materia de advocacy, defensa de derechos, prestación de servicios esenciales, sensibilización, educación, creación de redes, etc.

En buena parte gracias a los esfuerzos considerables de las organizaciones religiosas y sus aliados, los últimos diez años han marcado un punto crucial de inflexión en la consideración de las cuestiones relacionadas con WASH en numerosos centros de salud. Presentes cerca de las comunidades, a menudo en zonas donde los servicios públicos son limitados, las organizaciones religiosas cuentan con un arraigo local y una legitimidad moral que les permiten actuar de manera eficaz. Al colaborar entre sí y con otros actores (ONG, instituciones públicas, organizaciones internacionales), contribuyen a reforzar el impacto de las acciones llevadas a cabo.

Además, su compromiso se basa en una visión integral de la persona humana, en la que el cuidado del cuerpo es indisociable del respeto a la dignidad y al bien común. Las organizaciones confesionales, a través de sus redes y sus valores, se perfilan como actores clave para promover soluciones sostenibles e inclusivas. Y es que la preservación de los recursos hídricos y los servicios que de ellos se derivan son indisociables del cuidado de nuestra casa común. Su compromiso se inscribe en una dinámica más amplia de transformación de los modelos de desarrollo, con el objetivo de conciliar la justicia social, la protección del medio ambiente y el respeto a la dignidad humana.

Al término de estas dos jornadas, la conclusión que se impone es que los retos relacionados con el agua, el saneamiento y la higiene son enormes, y requieren un enorme esfuerzo de cooperación entre numerosos actores, tanto locales como internacionales, públicos y privados, técnicos y espirituales.

Las observaciones y reflexiones llevadas durante la conferencia permiten también constatar que las iniciativas existentes e implementadas hasta ahora son prueba de que el cambio es posible. La mejora de las condiciones de WASH en los centros de salud constituye un paso esencial que debe inscribirse en una amplia movilización en favor de acceso universal al agua y al saneamiento.

Así pues, la atención y la acción en favor de la mejora de los servicios de WASH son un imperativo moral por el que los actores confesionales hacen una llamada a la responsabilidad compartida, a una mayor colaboración, regulación y operacionalización en favor de la dignidad humana y la justicia social.



[1] OMS & UNICEF. (2025). Essential services for quality care. Water, sanitation, hygiene, health care waste and electricity services in health care facilities. Global progress report.
Global-progress-report-on-WASH-waste-electricity-in-HCF-2025.pdf

[i] Faith-Based Action | WASH in Health Care Facilities
https://www.washinhcf.org/cop-fbo/

[2] OIEC.(2022). Global Report on Integral Human Development 2022: Measuring the Contributions of
Catholic and Other Faith-based Organizations to Education, Healthcare, and Social Protection.
Wodon, Q. | Washington, DC: Global Catholic Education.
https://drive.google.com/file/d/1gvFbGkEfGq_AR4AvthC6PcV1CbCZ_EoR/view






Maya Lelièvre
SJES Networking Volunteer Intern

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