El vínculo inseparable entre esos minerales y la inteligencia artificial acecha mi vida cotidiana aquí. No abordo este vínculo a través de los archivos, sino a través de la tierra en la que nací y crecí. Contar esta historia no es quejarme de un forastero que arruinó nuestra región; es asumir la responsabilidad de lo que sucede en mi país. Por eso, al leer la nueva encíclica del Papa León,Magnifica Humanitas(MH), comienzo con la pregunta que me ha acompañado durante mucho tiempo: ¿Cuándo se beneficiará, por fin, la mayoría de los congoleños de su inmensa riqueza natural, en lugar de pagarla con su sufrimiento y, con demasiada frecuencia, con sus vidas?