Testimonio

MIS REFLEXIONES SOBRE LA GESTIÓN DE UN CENTRO SOCIAL

Norbert Frejek SJ Norbert Frejek SJ

He participado en el apostolado social, en sentido amplio, desde que estudié filosofía, durante mi formación. Entonces colaboraba en un albergue para mujeres en Cracovia; más tarde hice el magisterio en el Servicio Jesuita a Refugiados en Berlín. Durante los estudios de teología trabajé con refugiados en un centro cerca de Varsovia. Dejé este servicio por tres años y después del diaconado comencé mi participación en el centro social de Wroclaw. La iniciativa que allí se realiza lleva por nombre Angelus Silesius House, un sacerdote del siglo XVII, Johannes Scheffler, que usaba el seudónimo de "Angelus Silesius". Era una figura compleja: convertido, sacerdote, poeta, místico y filósofo. Hombre en ocasiones controvertido, era también un personaje serio y de familia noble. Es posible que los fundadores del centro Angelus Silesius, en 1993, no se dieran cuenta de que esta figura podía ser una inspiración para el apostolado social. Pienso que encarna todos los rasgos del apostolado social, porque inspira, consuela desde el Evangelio, anima y está a la vanguardia de las cuestiones sociales.

El apostolado social es un buen punto de partida para dejar de hablar de uno mismo y empezar a hablar de los demás. O por lo menos, un poquito menos de uno mismo, y un poco más de los demás...

Como director de esta iniciativa social, para mí el apostolado social contiene tres dimensiones.La primera consiste en trabajar con la gente a la que nos dirigimos. Esto en el caso de nuestro centro conlleva principalmente una tarea educativa con jóvenes y estudiantes de Polonia y del extranjero. A través de reuniones con ellos buscamos fomentar la reconciliación entre diversas nacionalidades, enseñando el respeto por otras religiones y culturas, y trabajando en favor de la justicia social y otros valores que son de fundamental importancia para la doctrina social de la Iglesia. Al mismo tiempo, nos ocupamos de las minorías étnicas, en particular de los gitanos, tanto de los que han nacido en Polonia, como de los que llegan de fuera. Les ofrecemos ayuda humanitaria y los animamos a que busquen empleo esperando que vean que el futuro puede ser mejor, pero que mucho depende de ellos. Asimismo asistimos a quienes trabajan con ellos -sus compañeros de clase, profesores y maestros, tutores, policías y responsables de la seguridad- en el intento de cambiar su manera de pensar sobre los gitanos. Invitamos a estudiantes de Europa oriental para que se familiaricen con las transformaciones vividas en Polonia después de 1989. Hace poco hemos empezado a organizar una cooperativa social para mujeres que corren el riesgo de perder el empleo en Tayikistán septentrional. Todas estas obras constituyen una parte importante del apostolado social. Hay un equipo de empleados y colaboradores que trabajan directamente con nuestros destinatarios y nuestros proyectos están en las manos de ese equipo. A través de la dirección y del proceso de evaluación, estoy al corriente de lo que pasa, pero no estoy directamente implicado en los proyectos.

La segunda dimensión del apostolado social tiene que ver con cómo ser líder. Tiene que ver con la gestión de nuestros colaboradores contratados y educadores que trabajan directamente con los beneficiarios. Me siento muy inspirado por las palabras del Evangelio: "Donde está tu tesoro, allí está también tu corazón" (Mt 6,21). Yo creo que no tendría que haber separación entre lo que habita en nuestro corazón y lo que uno hace. Mi primera tarea no consiste meramente en responder a la misión de mi organización y su estrategia, sino también en fijar objetivos y gestionar la organización con habilidad. Como suele decir uno de nuestros políticos, esto es "una obviedad obvia". Mi tarea básica es ocuparme de las personas que me han sido confiadas. Independientemente de cómo se identifican con la Iglesia, trato de demostrar que este tipo de trabajo requiere algo más que meras intuiciones intelectuales; pide comprender el mundo de los sentimientos. Si uno trabaja en el apostolado social, tiene que tener capacidad de empatía. La única persona exenta de este requisito es la encargada de la contabilidad, ¡cuya sola responsabilidad es la de tener los papeles y las cuentas en orden!

Cuando se trabaja para el "cambio social", hay que asegurarse de que el cambio que se produce llegue a ser una experiencia significativa. Y esto ocurre solo en la medida en que uno disfruta a fondo de su trabajo y no hace las cosas de forma mecánica. Creo que construir un equipo de personas muy diferentes es un reto enorme para un director, al tiempo que construir un equipo de gente mediocre sería una derrota.

Por último, la tercera dimensión consiste en desarrollar la capacidad de mirar e interpretar la realidad a través de la lógica evangélica del corazón, más que a través de las lentes de los medios de comunicación. En ocasiones me doy cuenta de lo falsos que son los sistemas políticos, educativos y sociales polacos. Por este motivo una importante dimensión de nuestro apostolado social tiene que ver con actividades de lobby e incidencia. Como director de una organización con 20 años de vida tengo la oportunidad de participar junto a otras ONG en reuniones, sobre todo foros del Estado, para operar en el campo del lobby y la incidencia, y así dar respuestas oportunas y duraderas a problemas relativos a derechos sociales y civiles. De este modo, podemos implicarnos desde una base firme y sólida.

También dedico mucho tiempo a la oración para comprender mejor estas tres dimensiones. Recuerdo a menudo las palabras del Padre Arrupe sj dirigidas a personas que trabajaban en el Servicio Jesuita a Refugiados en Filipinas, "por favor no lo olviden... Recen. Recen mucho. Problemas de esta envergadura no se resuelven solo por medio de esfuerzos humanos". Palabras que, en mi opinión, son muy pertinentes y significativas para todas las personas implicadas en el apostolado social.


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Patxi Álvarez SJ, Director Responsable
Xavier Jeyaraj SJ, Redactor
Secretariado para la Justicia Social y la Ecología, Borgo S. Spirito 4, 00193 Roma, Italia

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Publicado por SJES ROME - Coordinador de Comunicaciones in SJES-ROME
SJES ROME
El SJES es una institución jesuita que ayuda a la Compañía de Jesús a desarrollar la misión apostólica, a través de su dimensión de promoción de la justicia y la reconciliación con la creación.