Testimonio

Compartir los sufrimientos y las alegrías de los migrantes de Ceuta

Adelaida Lacasta, Comunidad de Vida Cristiana, España Adelaida Lacasta, Comunidad de Vida Cristiana, España

Durante los días de Semana Santa, el Equipo de Migraciones de Comunidad de Vida Cristiana (CVX) en España junto con la Comunidad de las Carmelitas vedrunas y la Asociación Elín quería compartir los sufrimientos y las alegrías de los migrantes en Ceuta, una ciudad autónoma de España ubicada en la orilla africana del estrecho de Gibraltar.

Cruzamos el Estrecho en un ferry, 14 km que han dado sepultura a tantos chiquillos, a tantos hombres y mujeres que buscaban sencillamente una vida algo mejor. Y allí está Ceuta, rodeada al norte por el mar y al sur por una doble valla de 6 m de altura con una alambrada en lo alto. Hace 15 días murió un muchacho desangrado al engancharse su cuello al alambre. Y en lo alto el cielo estrellado.

Jueves Santo: pan que se da. Damos y recibimos. Recibimos más que damos. Visitamos el Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI), eufemismo para llamar a la dulce prisión en que viven los que llegan a Ceuta, los que no tienen derechos, los que no son, los que son invisibles. Subimos al bosque donde han huido y malviven 54 indios del Punjab desde hace año y medio, nos abrazan, nos sonríen, nos sientan a su mesa, comparten con nosotros su vida. Y todos ellos, de Guinea, Senegal, Congo, India... entran en nuestro corazón y ya nunca saldrán.

Viernes Santo: pan que se parte. Desde el bosque hasta la Iglesia caminan junto a nosotros, en silencio, llevando la Cruz. Rezan con nosotros frente a ese mar que les separa de su sueño. Tantos crucificados en el mundo no caben en nuestro corazón.

Sábado Santo: pan que se reparte.Cruzamos la frontera hecha por los hombres, la que separa el Norte del Sur, y llegamos a Marruecos. Llega la noche, la gran Noche de la Luz, la Palabra y el Agua. En la sala de la casa de las vedrunas ya casi no cabemos. Sentados en esa alfombra sobre la que han dormido tantos hombres que llegaban cansados y heridos después de un viaje largo e innombrable, y encontraban por fin un poco de pan, descanso y cariño. Sentados en el suelo, que ya no hay sillas suficientes, celebramos juntos el Amor de Dios. El Dios de los pobres, de los olvidados, que acompaña a su pueblo de inmigrantes y refugiados, el Dios de las lágrimas y las sonrisas, el Dios de los abrazos y de las palabras, el Dios que es parcial y se sienta junto a los pequeños y opta por los oprimidos, que permanece, que es fiel, el Dios que se hace pan y vino, que se da, se parte y se reparte.

No sé decir mucho más. Ojalá pudierais conocer a Ropar, Gurjit, Baboo, Dao, Raj, Gabriel, Omar, Ibrahim, ... En su dignidad, en su transparencia, en su generosidad, en su coraje, en su hospitalidad... Dios vive, nos devuelve la esperanza en medio de tanta muerte. Vuelvo con la certeza renovada de haber visto al Señor en los rostros y las vidas de todos con los que he compartido estos días de Semana Santa.

Adelaida Lacasta, CVX-E

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Vean también: www.asociacionelin.com/default.asp y www.fronterasdelsur.blogspot.com

Los partecipantes: http://tinyurl.com/p5ryxa

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Publicado por SJES ROME - Coordinador de Comunicaciones in SJES-ROME
SJES ROME
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