Not Technological but Theological
Abstract
Protesto contra el hecho de que las preguntas estén dirigidas a jesuitas*ambientalistas/científicos+, y lo hago porque esto supone que los temas ambientales interesan solamente a los científicos o son su prerrogativa exclusiva. Yo diría que la responsabilidad del medio ambiente nos incumbe a todos, sobre todo a cada jesuita. Los científicos pueden perpetuar el problema u ofrecer alternativas. Pero me parece que el problema de base del medio ambiente pertenece a nuestra visión teológica.
Protesto contra el hecho de que las preguntas estén dirigidas a jesuitas*ambientalistas/científicos+, y lo hago porque esto supone que los temas ambientales interesan solamente a los científicos o son su prerrogativa exclusiva. Yo diría que la responsabilidad del medio ambiente nos incumbe a todos, sobre todo a cada jesuita. Los científicos pueden perpetuar el problema u ofrecer alternativas. Pero me parece que el problema de base del medio ambiente pertenece a nuestra visión teológica.
Si enfocamos la cuestión acentuando las respuestas científicas, seguimos pensando de una manera dualista. Es necesario orientar de nuevo el modo de pensar en nosotros mismos en relación con el planeta tierra. )Nos consideramos como una de las especies de la tierra que evoluciona en sintonía con todas las otras especies? De no ser así, vamos a perpetuar los problemas que acosan hoy el mundo: guerras, desigualdades, hambre, contaminación del aire, del suelo y del agua, gracias a nuestro complejo arsenal militar/industrial y sus terribles consecuencias para nuestra tierra. Pero, si nos consideramos más integralmente parte de esta tierra....
Quién es Dios para nosotros?
Muchos esfuerzos y logros científicos están basados sobre las nociones que tenemos de Dios, de nosotros mismos y del mundo. Si a Dios le vemos como a un Dios puramente trascendental, que se preocupa en primer lugar de nuestra redención, entonces existe el gran peligro de ver el mundo sencillamente como algo a nuestra disposición y de servirnos de él en nuestro camino hacia el cielo.
Si, por el contrario, ponemos el acento sobre un Dios inmanente, un Dios íntimamente implicado en una creación continua, entonces descubrimos el nexo que hay entre Dios, nosotros y toda la creación. )Cómo consideraríamos, entonces, el agua, los alimentos, la vivienda, el vestir, el transporte? )Vamos a proveer a estas necesidades básicas con atención, teniendo en cuenta la capacidad que la bioregión tiene de sostenerlas en el futuro? )O nuestra manera de actuar nos llevará a agotar los recursos naturales para la generación actual, perjudicando así a las venideras?
El punto básico es más fundamental que unos juicios responsables sobre el método científico. La cuestión atañe a nuestra manera básica de pensar (nuestra teología) que conduce al método científico, a nuestro estilo de vida, a todas nuestras profesiones y a la educación. En este enfoque más fundamental de la existencia humana sobre el planeta tierra habrá que examinar varios criterios.
Criterios para nuestros juicios
Al dar un juicio responsable sobre un tema, un criterio es la capacidad que el sistema tierra tiene de sostenerse a sí misma para que sobrevivan las generaciones futuras. Los hombres viven en mutua conexión con otras partes de la tierra. Si el suelo, el aire y el agua están tan contaminados que las otras especies mueren, tampoco las generaciones venideras van a poder tener la posibilidad de sobrevivir. Tenemos los ejemplos clásicos de Chernobyl, Bhopal, DDT y las lluvias ácidas.
Otro criterio a considerar cuando examinamos los problemas ambientales es el de los derechos humanos, individuales y colectivos. La Declaración de las Naciones Unidas define los derechos humanos como las condiciones concretas mínimas para participar con dignidad en la comunidad. Ciertamente, una de las*condiciones mínimas concretas+ más importante es un medio ambiente sano para nuestra generación y las futuras. El respeto hacia el medio ambiente, que incluye el respeto hacia todas las otras especies, constituye por tanto una necesidad absoluta para participar de lleno de los derechos humanos.
Un análisis social más profundo
De hecho, aún más allá de estos criterios, es menester pensar de una manera completamente nueva nuestra relación con el medio ambiente. Durante los últimos veinte años se nos ha enseñado a ir a las raíces de un problema. Paulo Freire trató de fomentar en nosotros una conciencia crítica acerca de nuestra realidad. Aunque los pobres poseen ahora una conciencia crítica que les permite comprender la razón de su pobreza, podrían seguir teniendo el mismo marco o visión del mundo que sus opresores. Lo cual significaría que el medio ambiente probablemente seguiría sufriendo porque los pobres suscribirían el mismo crecimiento sin límites y el mismo desarrollo insostenible.
Un análisis social realmente adecuado de la realidad actual debe tener en cuenta los factores ambientales. Debemos superar la mentalidad acrítica que sitúa al hombre en el centro de todo y formar una sociedad que tenga una visión diferente de las profesiones y del mundo financiero. Este concepto, propuesto por ejemplo por P. Thomas Berry, CP, induce a que una de las primeras cosas a considerar en todas nuestras decisiones sea el efecto de cualquier decisión sobre la tierra, lo cual nos llevaría a un cambio enorme en la economía mundial, en la agricultura, y, de hecho, en todas las empresas humanas.
Mayor responsabilidad moral
Necesitamos ampliar nuestro horizonte acerca de los problemas morales y superar el comportamiento interpersonal y grupal para incluir en él nuestra relación con la comunidad de la tierra. Las decisiones que tomamos y las acciones que hacemos hoy van a repercutir sobre las generaciones futuras, suponiendo que no hayamos totalmente aniquilado el sistema vital de la tierra. Por ejemplo, aquí en Zambia, se calcula que en veinte años la mayoría de nuestros bosques van a ser talados para agricultura o para sacar leña para el fuego y madera de construcción. Por tanto, nuestra falta de respeto hacia la tierra hoy constituye una injusticia hacia las generaciones de mañana.
Los países del primer mundo que están agotando los recursos naturales a marchas forzadas están cometiendo una injusticia no solamente en contra de la generación presente, sino también de las futuras, no solamente en contra de su misma gente, sino también de las poblaciones del mundo entero, sobre todo de los pobres. El mundo de los negocios, sobre todo las empresas transnacionales, deberían dar razón de sus acciones porque están relacionadas con la gente y con la tierra. La tierra necesita tiempo para renovarse y eliminar los elementos contaminantes en su sistema vital.
El rol de la Iglesia
Una nueva espiritualidad acentúa la continuidad del acto creador y nos sitúa como cocreadores en el proceso evolutivo. Mi trabajo en Zambia como agrónomo me impulsa a una agricultura de aportaciones externas bajas: cultivo orgánico, prácticas de conservación, tecnología apropiada, cooperativas, y nuevos modelos de educación.
Actualmente Zambia se ve obligada por el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional a seguir un Programa de Reajuste Estructural (PRE). El PRE promueve una economía liberalizada basada en el libre mercado, que supone que las decisiones del individuo en su propio interés contribuyen al bien común. Para que estas decisiones hechas en su propio interés prosperen, es preciso que el mercado sea lo más libre posible y los derechos individuales estén protegidos. Conclusión: la privatización significa prosperidad para todos.
La Iglesia ha criticado el PRE por su falta de sensibilidad hacia los grupos más vulnerables, las mayorías pobres de este país. Pero, además de criticar el PRE por sus terribles efectos sobre los pobres, la Iglesia debe tener en cuenta las consecuencias de las reformas económicas sobre el entorno, porque el PRE neo-liberal no es un modelo amigo del medio ambiente
Políticas rurales y urbanas
De cara a nuestras políticas agrícolas aquí en Zambia, de cara a nuestros esfuerzos para alimentar a la gente,)qué significa todo esto? Si en Zambia nuestras políticas agrícolas reflejan sencillamente la visión económica neo-liberal, entonces existe el peligro real de que las ETN y los ricos compren tierra para producir y exportar bienes. El argumento que se esgrime es que esta política sirve para fomentar el bien común y llevará a todos a la prosperidad. Lo que ocurre a menudo es que a muchos pobres se los desplaza de la tierra, por un sueldo de miseria, y acaban por pasar hambre. Al mismo tiempo, el medio ambiente se degrada. El interés principal de las empresas agrícolas no es la justicia a favor de los pobres, y menos aún la justicia para con la comunidad tierra.
En contraste con todo eso, la justicia bíblica habla de bien común y de relación, de justicia y de bienestar de los individuos en la comunidad. Las pequeñas granjas se preocupan más de la relación con el medio ambiente y menos de sacar un provecho inmediato como las ETN. Las granjas de pequeña escala son más eficientes que las grandes corporaciones, promueven la descentralización en la toma de decisiones, animan las comunidades rurales, pueden ser más sostenibles, dar más empleo y cuidar mejor la tierra. Por tanto, habría que fomentar las políticas que promueven las pequeñas granjas.
Recientemente el Parlamento de Zambia debatió sobre el cambio de nuestro régimen de propiedad. Algunos partidos estaban a favor de un sistema de propiedad absoluta (propiedad completamente privada mantenida en perpetuidad), y no de un arrendamiento (propiedad mantenida durante 99 años). La tierra es un don de Dios,)nos consideramos administradores de la tierra o dueños independientes? )Cuál es nuestra responsabilidad frente a las generaciones futuras cuando tomamos decisiones acerca del uso de una parcela de tierra? La justicia pide que se considere el efecto que el arrendamiento de la tierra puede tener en el medio ambiente y las generaciones futuras.
Implicaciones para los jesuitas
Me quedé algo sorprendido y molesto cuando el año pasado los delegados de nuestra Congregación provincial, al discutir un postulado sobre el compromiso jesuita en temas ambientales, sostuvieron que no deberíamos implicarnos en temas ambientales porque ya tenemos mucho que hacer en el campo de la fe y de la justicia. No considero la ética ambiental un tema aparte; me parece que abarca más bien toda nuestra manera de ser y de pensar y de hacer, así como la justicia es parte y lote de nuestra fe. La concientización ambiental es un ulterior aspecto de la fe que hace justicia.
Veo en mi propio desarrollo personal como jesuita agrónomo cómo esta integración de la justicia y temas ambientales afecta a mi fe. Los estudios de agronomía convencional me han enseñado que para labrar bien hay que liberar los campos de los árboles. Al dirigir un centro de formación agrícola para jóvenes agricultores de Zambia me percaté de la importancia de la participación comunitaria en la labor de desarrollo y empecé a comprender la necesidad de la agrosilvicultura. Hace cuatro años, no fui consciente de la espiritualidad de la creación y de las dimensiones más profundas de los temas ambientales. Ahora, tras haber estudiado algo de ética ambiental, la espiritualidad de la creación me parece una orientación mucho más profunda y de amplios horizontes. Esto ofrece una perspectiva distinta a mi apostolado. En el Centro de Formación Agrícola de Kasisi, ahora estamos cultivando hortalizas según el sistema orgánico, tenemos un buen programa de agrosilvicultura, oxigenación, herrería, tecnologías adecuadas y estamos estudiando las posibilidades de sacar provecho de la energía solar.
Quizás nuestros intereses en Kasisi puedan parecer muy*tecnológicos+, sin embargo para mí son sobre todo*teológicos+, es decir enraizados en mi fe coloreada por la espiritualidad de la creación. Esta es la orientación que, creo yo como jesuita, debería guiar todos nuestros apostolados: pastoral, educativa, espiritual y de desarrollo. Entonces tendremos un enfoque correcto, y seremos todos ambientalistas.
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