La IA promete transformar todos los sectores de la economía, y la agricultura no es la excepción. Ya, el sector está orientado hacia la 'agricultura de precisión'. La IA es una tecnología que acelera la 'dataficación' de la agricultura. Las ventajas son, supuestamente, una mayor eficiencia y una agricultura más 'inteligente para el clima'; pero el efecto real afianzará aún más los monopolios de la agricultura corporativa a costa de los medios de vida y la identidad de los pequeños agricultores. Por otro lado, no se dice nada sobre la responsabilidad respecto de los equilibrios ecológicos locales necesarios para la sostenibilidad de las fuentes y de los recursos hídricos, ni sobre la integridad del bioma en un sentido más amplio. Para la comunidad rural de tierras altas donde vivo, la adopción de la IA corre el riesgo de erosionar el conocimiento local sobre la tierra y el territorio, alejando a los indígenas de su vida y de su trabajo.
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