Centro Arrupe para la Investigación y la Formación (CARF)
Traducido con IA | Original en inglés
1. Misión y visión
La labor apostólica de los jesuitas de África Central, con sede en Lubumbashi, el CARF, se dedica a promover la justicia social, la gobernanza de los recursos naturales y el desarrollo humano en la República Democrática del Congo (RDC). Nuestra misión se articula en torno a cuatro compromisos fundamentales: realizar investigaciones sobre temas mineros, justicia ambiental y derechos humanos; capacitar a jóvenes y líderes para fomentar una sociedad más equitativa; apoyar a las comunidades en sus iniciativas de desarrollo sostenible; y defender los derechos de las poblaciones vulnerables. Nuestra visión, tal como se define en nuestro Plan Estratégico actualizado para 2026-2030, es consolidarnos como un centro de excelencia en África para la investigación-acción y la capacitación integral. Nuestro objetivo es fomentar una sociedad en la que la dignidad humana y la salvaguarda de nuestra «Casa Común» tengan prioridad sobre la explotación no regulada de los recursos, promoviendo el pensamiento estratégico sobre el desarrollo sostenible y la buena gobernanza al servicio de los habitantes de Haut-Katanga, Lualaba y toda la República Democrática del Congo.
2. Experiencia y perspectivas: una lección aprendida
Una lección importante que hemos aprendido es que la defensa de los derechos sigue siendo delicada a menos que se base en evidencia científica independiente. En este contexto, nuestra colaboración con las comunidades mineras de Katanga nos ha enseñado una verdad esencial: la justicia no puede imponerse desde un nivel de autoridad; más bien, se construye en colaboración con quienes sufren la injusticia. Nuestra investigación, capacitación y defensa solo tienen sentido cuando reflejan las realidades vividas por las personas en las regiones mineras: hombres y mujeres que, a menudo, tienen una comprensión más profunda de sus derechos que nosotros, pero carecen de los medios para hacerlos valer. El año 2025 representó un hito crucial con la adquisición del material para nuestro Laboratorio de Análisis Ambiental. Nuestro papel no es hablar en su nombre, sino caminar junto a ellos, ofreciendo nuestra experiencia en apoyo de su lucha continua.
3. Reflexiones de esperanza
Lo que nos inspira y nos da esperanza es ser testigos de comunidades que se niegan a soportar el sufrimiento en silencio. Es observar a mujeres que, a pesar de enfrentarse a la contaminación y al despojo, organizan huertos comunitarios y aprenden nuevas técnicas agroecológicas. Es reconocer que, en el corazón de la injusticia, hay chispas de resiliencia y dignidad. Porque donde persiste la vida, perdura la esperanza. Nuestra esperanza se ve iluminada por la vitalidad de la juventud congoleña y nuestro potencial para la transformación institucional. La esperanza reside en esta progresión de la vulnerabilidad a la autonomía, tanto para nuestro centro como para las poblaciones a las que servimos.
















