¿Se puede sanar la fractura entre nuestra fe y el cuidado de nuestra casa común?
Traducido con IA
En el corazón de Metro Manila, donde el paisaje de concreto a menudo se siente implacable, surge un espacio tranquilo y verde que desafía la desconexión actual: el proyecto Sagrado Corazón, Tierra Sagrada (SHSE). Esta iniciativa no nació como un mero programa administrativo, sino como un profundo despertar que busca integrar la conciencia ecológica en la esencia misma de la formación jesuita y la vida de retiro.
Al igual que una «red micorrízica» —los hilos ocultos que conectan los árboles y comparten nutrientes—, el proyecto se nutre de una profunda colaboración entre jesuitas, laicos y comunidades locales. Demuestra que la espiritualidad no termina con la oración, sino que continúa en la tierra. Lo que comenzó como esfuerzos paralelos se ha convertido en una misión compartida en la que Laudato Si' no solo se lee, sino que se vive en los surcos de sus huertos de permacultura y bosques comestibles. Esta historia es un testimonio de la esperanza que surge de la encuesta global de SJES sobre la Preferencia Apostólica Universal n.º 4, que nos recuerda que el cuidado del planeta está profundamente arraigado en nuestra relación con Dios.





