«La salida a la crisis climática pasa por la educación», afirma el padre Roberto Jaramillo, SJ, en una entrevista en la COP30.
En una entrevista concedida al programa Missão COP30, de Rádio Amar e Servir, el padre Roberto Jaramillo, SJ, de la Secretaría de Justicia Social y Ecología de la Compañía de Jesús, realizó un análisis directo y profundo de los retos de la actual crisis climática. Desde el pabellón de la COP30 en Belém, el jesuita señaló tres ejes centrales para transformar la realidad: la escucha cualificada, la colaboración efectiva y la reeducación de la humanidad.
Escuchar para transformar: «Necesitamos dudar de nuestros prejuicios»
El padre Roberto comenzó su intervención reforzando la importancia de la escucha como herramienta política, espiritual y epistemológica. Según él, escuchar verdaderamente significa reconocer la pluralidad del conocimiento —científico, tradicional y comunitario— y permitir que cuestione nuestras visiones del mundo.
«Me refiero a una escucha cualificada, marcada por la empatía y el deseo de integrar al otro, pero también a una escucha epistemológica. Necesitamos dudar de los prejuicios y las tradiciones hiperoccidentales que llevamos dentro».
El jesuita destacó que, dada la complejidad climática, no hay lugar para respuestas cerradas o unilaterales. La humanidad, dice, necesita volver a aprender a escuchar.
«Falta de colaboración»: crítica al exceso de protagonismo individual
Al comentar la dinámica de las negociaciones de la COP30 y los eventos paralelos, el padre Roberto señaló un reto recurrente: la dispersión de esfuerzos debido a la falta de cooperación real entre organizaciones, movimientos y gobiernos.
«Lo siento aquí en la COP: hay una falta de colaboración. Hay mucho protagonismo. Mi logotipo, mi nombre, mi proyecto. Y los impactos reales se dispersan».
Argumentó que iniciativas emblemáticas, como el movimiento por el Tratado de No Proliferación de Combustibles Fósiles, necesitan más unión y menos vanidad institucional:
«Es un esfuerzo inmenso, global, y merece ser apoyado colectivamente. Necesitamos construir en torno a proyectos que realmente puedan generar impactos».
La educación como clave para el cambio: «El mundo se juega su futuro en la educación»
El punto central del discurso del jesuita fue la convicción de que ninguna respuesta a la crisis climática será eficaz sin una profunda transformación educativa, no solo en el sistema formal, sino también en la cultura social.
«El mundo se juega su futuro en la educación. No solo en las escuelas. Nosotros, los adultos, también necesitamos reeducarnos para relacionarnos de una nueva manera entre nosotros y con la creación».
Según él, la misión de la Compañía de Jesús está comprometida precisamente con este esfuerzo de reeducación integral, que implica espiritualidad, ciudadanía ecológica y prácticas comunitarias.
Cambios «de abajo hacia arriba»
En su discurso final, el padre Roberto reforzó que, aunque la presión sobre los gobiernos y los negociadores es fundamental, la verdadera transformación nace de la sociedad organizada.
«El cambio nace de abajo hacia arriba. Exigimos a los gobernantes porque es su responsabilidad, pero la verdadera transformación nace del pueblo».
Citó ejemplos: madres que enseñan a sus hijos a cuidar la naturaleza, escuelas rurales que cultivan sus propios alimentos, comunidades que limpian ríos y resisten las injusticias medioambientales. Para el jesuita, prácticas como estas constituyen la base del cambio climático global.
Una visión más allá de la Amazonía
A pesar de reconocer el papel único de la Amazonía en la COP30, el padre Roberto recordó que los impactos ambientales deben analizarse desde una perspectiva global.
«La Amazonía es una bendición de Dios, pero tenemos que pensar en toda la Casa Común. La COP en la Amazonía no puede ser la COP en la Amazonía. Es una esperanza para todo el mundo, especialmente para los que más sufren».
Mencionó experiencias en lugares como Malaui, Zambia, Timor Oriental y Madagascar, donde las comunidades viven en situaciones extremas de pobreza e inseguridad climática.
Un llamado a la esperanza activa
A lo largo de la entrevista, el jesuita reforzó la importancia de mantener la esperanza, no como una expectativa pasiva, sino como un verbo de acción.
«Somos peregrinos de la esperanza. Y la esperanza se construye caminando».





