Africa – CERAP social. «Un futuro esperanzador» para unos jóvenes africanos
En los rostros de los padres se lee, al mismo tiempo, la satisfacción y la esperanza de un mañana mejor para sus hijos. Momentos de acción de gracias para los formadores de esos jóvenes llenos de júbilo. Y los invitados comparten toda esa alegría. Se trata de la ceremonia de entrega de los diplomas y del equipamiento de los jóvenes que acaban de terminar tres años de formación profesional.
Ester, 24 años, avanza por el estrado de la ceremonia como si se tratara de un desfile de moda, luciendo con orgullo el traje que ella misma ha confeccionado. En su rostro se lee claramente el júbilo que desborda de su corazón. Pero para llegar hasta aquí, ha hecho falta mucha valentía y abnegación: para seguir los cursos de costurera en una empresa a la vez que asistía, en paralelo, a unos cursillos complementarios de alfabetización, formación humana y gestión; para aceptar también el acompañamiento de un tutor que la ha visitado todas las semanas durante los tres años que ha durado la formación. Ese día, para Ester, tal y como suele cantarse en Abiyán, «el petróleo del pueblo se ha vuelto queroseno»: a partir de ahora, lejos ya de aquellas voces discordantes que la tenían prisionera de la pobreza y del fatalismo, Ester puede hoy ver su vida como una bendición. Hoy más que nunca, Ester forma parte de esa gran cantidad de jóvenes de Costa de Marfil, hombres y mujeres, no escolarizados o que se han salido del sistema escolar, que tienen entre 14 y 25 años y que reciben, desde 1985, la ayuda de la Acción Social en Medios Urbanos (ASMU), un departamento del área social del CERAP que ofrece oportunidades para inventar un futuro esperanzador a través de la formación a diversos oficios.
Si la ASMU ha tenido la intuición de comprometerse, como diríamos hoy, a «caminar junto a los pobres, los descartados del mundo, los vulnerados en su dignidad, en una misión de reconciliación y de justicia», ha sido a raíz de la opción preferencial por los pobres, tan importante para la Iglesia, y que caracteriza la identidad-misión de la Compañía de Jesús. Para los jesuitas, de lo que se trata es de colaborar en la misión de Cristo que vino para establecer un mundo en el que la fe y la justicia sean los valores que orienten cada uno de nuestros actos. Efectivamente, de lo que se trata es de promover la dignidad de la persona humana reduciendo la exclusión económica y social de los jóvenes desfavorecidos más vulnerables.
¿Y cómo funciona?
Dentro de esta perspectiva, cada uno de los jóvenes que solicita una formación profesional tiene que someterse a un proceso de motivación que le lleve a discernir y confirmar su orientación profesional. A continuación, recibe la formación de la profesión que ha elegido. En paralelo, asiste a cursillos de alfabetización, de formación humana, de ecociudadanía y de gestión.
Fuente: Jesuit.global





