Canadá – Los efectos de la pandemia en las migraciones forzosas en América, México y Estados Unidos
La covid-19 nos ha puesto en un dilema. Nos enfrentamos como individuos y como sociedad a elecciones que nos permitan salir el aprieto actual:
• o somos invadidos por el “miedo al otro”, o crecemos en “solidaridad con otros”;
• o asumimos una actitud basada en el “sálvese quien pueda”, o nos unimos sin dejar a nadie atrás;
• o vemos a Dios como la causa de todo nuestro sufrimiento, o lo experimentamos como nuestro consolador y nuestro apoyo para afrontar ese sufrimiento con esperanza.
El camino que elijamos determinará el futuro de la humanidad. En América Latina, la pandemia ha acelerado y agravado la crisis sistémica de migración en la región al exacerbar las causas estructurales de los desplazamientos forzosos: la desigualdad y la violencia. Ha hecho a las poblaciones migrantes aún más vulnerables creando una mayor necesidad de migrar, con mayor dificultad y riesgo: ahora existen menos fuentes de ingreso y de apoyo durante el viaje. Ha llevado también a una acrecentada militarización y a restricciones migratorias.
Como resultado, los migrantes se enfrentan a mayores retos físicos y emocionales durante su éxodo y requieren mayor asistencia humanitaria. Muchos de ellos están ahora varados y en la indigencia, desaparecen sin rastro, son estigmatizados sin fundamento como portadores del coronavirus y tienen mayores probabilidades de ser deportados. Irónicamente, la pandemia ha puesto de relieve el decisivo papel que los migrantes desempeñan en sus países de acogida, puesto que muchos de ellos están realizando trabajos esenciales y de alto riesgo. Sin embargo, no siempre son compensados ni reconocidos adecuadamente por ello, ni tampoco reciben protección sanitaria. Con frecuencia son considerados indispensables, pero desechables.
Confrontada con esta
crisis, la Red Jesuita con Migrantes ha incrementado sus servicios y adaptado
las prestaciones: la mayoría de los albergues continúan atendiendo a los
migrantes en persona; otros centros les ofrecen ayuda e información
psicológica, legal y espiritual virtualmente. Todos ellos realizan más campañas
de hospitalidad en comunidades de acogida y han desarrollado asimismo nuevas
formas de supervisar el estatus de los migrantes, a fin de prevenir, documentar
y denunciar violaciones de los derechos humanos, que han aumentado debido al
excesivo control migratorio y a las crecientes agresiones del crimen
organizado. También están tratando de influir en los gobiernos de la región
para poner fin a las deportaciones sumarias e indiscriminadas.Sigue leyendo…





