Testimonio

La vida es un caminar, ¡un caminar con alegría!

Galo Reinaldo Bogarín (PAR) Galo Reinaldo Bogarín (PAR)

Galo Reinaldo Bogarín Alén, 52 años, de profesión arquitecto, es el actual Director del Centro Estudios Paraguayos Antonio Guasch (CEPAG), en Paraguay.

Esta narrativa que les presento quiere ser un “compartir” sobre las experiencias y motivaciones de mi vida, 

de lo que fui recogiendo, aprendiendo, compartiendo desde la misión en el apostolado social, iniciado desde el año 2005 en el CEPAG.

Hasta el año mencionado, mi trabajo consistía en realizar diseños de proyectos de arquitectura y construcción, si bien siempre acompañé la cuestión social. Tomar una decisión más profunda de acompañar a las comunidades campesinas e indígenas a través de esta misión, constituyó un paso importante en mi vida. A partir de aquí tuve que trabajar con los compañeros y compañeras en la misión de diseñar y planificar estrategias y proyectos para la capacitación de campesinos e indígenas, a través de la producción agroecológica, la organización por medio de comités productivos y sus articulaciones, y la educación, buscando mejorar las condiciones de vida de las familias, mediante la promoción y la construcción de un mejor país, y con el acompañamiento como Iglesia.

Mi vida no siempre estuvo marcada por la vida y misión de los jesuitas. Fui formado en mi vocación humana y cristiana por la Congregación de los Sagrados Corazones de Jesús y de María, en la que aprendí que el servicio es importante para la misión y que la misión se funda en el amor a los demás. El motivo que me hizo aceptar el desafío fue principalmente la causa que los Jesuitas asumieron, asumen y seguirán asumiendo en Paraguay. También participar de la frase que inspira a tomar decisiones: “En todo amar y servir”. Ese sueño de construir un país justo y solidario, principalmente desde los sectores más excluidos de nuestra sociedad. Esta opción concuerda con mi visión y opción personal, por lo que también en ese sentido, creo que es el camino hacia donde hay que transitar para construir ese nuevo Paraguay que soñamos y queremos y por el cual trabajamos.

Mi trabajo en el CEPAG está animado por una frase que siempre me llevó a la reflexión y que quise concretizar en hechos, en acción. Es la siguiente: “Un hombre de iglesia en el corazón del mundo, y un hombre del mundo en el corazón de la iglesia”. Este es el resumen de un caminar que, aun con las dificultades propias de la misión, inspira a hacerlo también con alegría.

En los desafíos personales y laborales que me deparó la vida, coloqué estas frases y en ellos los sueños para aceptar esa oportunidad de trabajar por el CEPAG, dejando para ello mi trabajo como arquitecto, porque sentía que desde ese lugar podía aportar mucho a la construcción del país y también de nuestra Iglesia, desde el apostolado social.

Mi reflexión es la siguiente y quiero plantearla desde dos espacios o caminos concretos: una perspectiva desde la sociedad y la otra desde la Iglesia.

En la primera, de la sociedad, sería bueno plantearnos el tema de la equidad y la justicia real. Plantearnos principalmente las crisis que se presentan no sólo a nivel de país, sino a nivel mundial y que incluyen las crisis alimentaria, energética, ambiental, financiera. Para salir de esta “crisis” es necesaria una respuesta política y cultural, de allí que sea clave trabajar con personas, con grupos organizados y también en los aspectos más estructurales para que existan menos personas excluidas y empobrecidas. Es necesaria una respuesta evangélica a la situación que se plantea.

Desde el punto de vista la Iglesia y desde una fe encarnada, sería bueno trabajar cada vez más con una visión de conjunto de diferentes congregaciones, carismas y misiones, para un trabajo de mayor articulación y acompañamiento a estos sectores excluidos y empobrecidos y desde una clara opción desde ese Jesús que se hizo pobre, para buscar realmente la liberación de situaciones de injusticias, que son en el fondo el centro del problema.

Este camino, signado con las consolaciones y desolaciones propias de un caminar, me ha llevado a significar la presencia del Dios de la vida en este caminar. Diversos momentos en estos años transcurridos, han significado el poder afirmar esta presencia.

Poder así entender la vida y la misión, han significado este paso por el CEPAG en los más años, un caminar con alegría, con compañerismo, con cercanía, con trabajo de red, con entender que somos pequeños como una arena, como un simple fermento en la masa, y que la presencia del Dios de la vida nos acompaña en ese caminar, día a día, y que nuestros planes que a veces parecieran perfectos o intentan serlo, para Dios que tiene un plan para nosotros resulta como de una mayor significación el poder incidir o trabajar sobre nuestra vida en el día a día.

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Publicado por SJES ROME - Coordinador de Comunicaciones in SJES-ROME
SJES ROME
El SJES es una institución jesuita que ayuda a la Compañía de Jesús a desarrollar la misión apostólica, a través de su dimensión de promoción de la justicia y la reconciliación con la creación.