Testimonio

“Iniciativa Kino para la Frontera” entre Estados Unidos y México

By Mark Potter (CLF-ORE) By Mark Potter (CLF-ORE)

Desde hace una década, Estados Unidos vive una crisis relacionada con la seguridad fronteriza y la política de inmigración, en la que se plantea una cuestión muy concreta: qué hacer con los 11 millones de inmigrantes que viven y trabajan en las zonas de sombra de la economía estadounidense sin papeles en regla ni protección legal.

En la provincia de California, los ministerios jesuitas sin excepción se ven afectados directamente por la crisis en la política de inmigración.

En todas nuestras comunidades apostólicas hay personas que carecen de documentación válida, por lo que viven con el miedo de ser deportadas.

En 2009, la provincia anunció su apuesta por la Iniciativa Kino para la Frontera: un ministerio conjunto en la frontera que se lleva a cabo en colaboración con la provincia de México, las Hermanas Misioneras de la Eucaristía, el Servicio Jesuita a Refugiados de Estados Unidos y las dos diócesis católicas separadas por la frontera entre Estados Unidos y México en el sur de Arizona y el norte de Hermosillo (México). Nuestra esperanza común era que la Iniciativa Kino ofreciera un concreto punto de contacto en el paso entre Estados Unidos y México donde acompañar a los inmigrantes, pero también llevar cabo una reflexión y un análisis binacionales y compartidos sobre la crisis de la política fronteriza y la reforma migratoria.

El trabajo más visible de la Iniciativa Kino consiste en ofrecer asistencia humanitaria a los inmigrantes cuando son deportados de Estados Unidos, en concreto en un comedor en el que las personas deportadas pueden comer dos nutritivas comidas calientes al día, así como recibir atención médica, ropa y la oportunidad de telefonear a sus familiares. La Iniciativa Kino también pone a disposición de los inmigrantes la Casa Nazaret, un albergue para mujeres y niños, un lugar de residencia seguro donde pueden comenzar el proceso de sanación de los traumas que han vivido.

Nuestro ministerio con los inmigrantes deportados es una oportunidad para practicar la solidaridad con personas que están sufriendo, para reconocer a Cristo y acercarnos a él compartiendo el pan. Las Hermanas Misioneras de la Eucaristía, una pequeña congregación mexicana de mujeres extraordinariamente generosas y compasivas, se encargan del comedor y el albergue, una tarea que desarrollan con notable fortaleza, ternura y compasión. Además de responder a las necesidades inmediatas de los inmigrantes, las hermanas se esfuerzan en la concienciación de estos en lo que concierne a derechos humanos, racismo y sexismo.

Como es fácil imaginar, también los inmigrantes tienen mucho que ofrecer al personal y los voluntarios de la Iniciativa Kino. Dado que el proceso de deportación es una experiencia tan dura y traumática, a estas personas les han sido arrancadas muchas capas de fingimiento y orgullo. Lo que queda es la persona humana en su núcleo más vulnerable y, a menudo, más bello. Los inmigrantes hablan de su amor por familiares de los que llevan tiempo separados y de las motivaciones básicas que les empujaron a acometer el riesgo de un viaje tan peligroso –huir de la violencia, buscar oportunidades económicas para su familia, reunirse con un ser querido que les había precedido en cruzar la frontera–, así como de la fe en Dios y la confianza en su reinado, que les capacitan para perseverar. El efecto de estos testimonios en el personal y los voluntarios de la Iniciativa Kino es imposible de cuantificar, puesto que los inmigrantes ofrecen percepciones cada vez más profundas de capacidades básicas de la condición humana: vulnerabilidad, generosidad, fe y resistencia. En una palabra, la Iniciativa Kino se ha convertido en muy poco tiempo en un lugar de transformación mutua.

Un aspecto muy importante de este contexto de transformación mutua que me gustaría destacar es el impacto que este ministerio tiene en la propia Compañía de Jesús, en la formación de jesuitas que lideran o liderarán obras jesuitas en todo el mundo. La Iniciativa Kino acoge de continuo visitas de corta y larga duración de jesuitas en formación. La provincia de México destina a la Iniciativa Kino a prenovicios con el fin de que vivan y trabajen allí durante un año mientras disciernen su vocación para la Compañía de Jesús. Numerosos novicios y escolares de todo Estados Unidos han sido enviados a la Iniciativa Kino en experimentos que duran desde unos cuantos días hasta varias semanas. Este año, las provincias de California y Oregón han mandado dos maestrillos para trabajar junto con los voluntarios y las hermanas que atienden el comedor. Jesuitas en tercera probación han compartido muchos meses en la Iniciativa Kino, por no decir nada de los jesuitas que deciden pasar un activo periodo sabático o de retiro viviendo y trabajando en el contexto dinámico de este extraordinario ministerio en colaboración.

Uno de los propósitos que me planteé al comienzo de este nuevo año fue estar más atento al impacto recíproco de los esfuerzos de ministerio social en las provincias estadounidenses de Oregón y California. En la Iniciativa Kino, la Compañía de Jesús se ve interpelada a diario a la humildad, la generosidad, la fe y el servicio. Los inmigrantes se han convertido en formatores, que nos ayudan a desprendernos de las capas de orgullo y fingimiento que con tanta frecuencia acumulamos las personas en una cultura que se distancia de las realidades de la muerte y el aislamiento. Mi oración es que esta experiencia ayude a la Compañía de Jesús a estar más atenta a su misión y la capacite en mayor medida aún para participar en la llegada del reino de Dios.

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Publicado por SJES ROME - Coordinador de Comunicaciones in SJES-ROME
SJES ROME
El SJES es una institución jesuita que ayuda a la Compañía de Jesús a desarrollar la misión apostólica, a través de su dimensión de promoción de la justicia y la reconciliación con la creación.