Seguridad alimentaria – ¿OGM o cultivos orgánicos?
Abstract
"Publicamos, de nuevo, este artículo escrito por el Hermano jesuita Paul Desmarais, fundador de KASISI Agroecologial Training Center (Zambia), para Promotio Iustitiae No 79, en el año 2003. Ya en 2003, el Hermano Desmarais era consciente de que la justicia social debía incluir la justicia ambiental, y muy especialmente la preocupación por los derechos de las mujeres del campo. Cuidar de las personas del campo y del planeta era la misma cosa. Por eso adhirió con tal decisión a la agricultura orgánica; fué la misión de su vida. Se adelantó a lo que, años después, el Papa Francisco proclamara en la Laudato Si y la Compañía de Jesús acogeiera como cuarta Preferencia Apostólica. En este artículo, sus palabras sobre el peligro de los OGM y las amenazas para el ambiente y para las personas siguen siendo actuales".
Un testimonio sobre la agricultura ecológica sostenible en Zambia.
Llegué a Zambia
en 1971 equipado con un título en agronomía y lleno de experiencias campesinas,
ya que crecí en una finca para el cultivo de grano en el Ontario sur
occidental, Canadá. Yo no tenía ninguna duda sobre lo que se debía hacer para
cultivar alimentos e incrementar los ingresos de los campesinos: remover todos
los árboles de los campos, mecanizar los procesos con tractores y arados, usar
más fertilizantes y pesticidas, remover las filas de los arbustos frescos,
promover el maíz cruzado (híbrido) y el monocultivo. Este sistema de cultivo
había funcionado en América del Norte; nosotros habíamos obtenido excedentes en
la producción agrícola y los campesinos pasaban por una situación de relativa
riqueza. De hecho en Zambia el gobierno estaba promoviendo este sistema por
medio de literatura y la educación de sus funcionarios para tareas de extensión
agrícola. Otras organizaciones no gubernamentales (ONGs) involucradas en la
promoción agrícola hacían lo mismo. Yo continué con este tipo de enfoque
durante 15 años. Al comienzo de cada estación de lluvias los campesinos pedían
crédito para comprar fertilizantes, y nosotros enviábamos un tractor a los
pueblos pequeños para arar a tiempo (el maíz sembrado de forma temprana obtiene
la producción más alta). El día de las demostraciones de campo[1]
nosotros mostrábamos como el maíz cruzado producía mucho más que el maíz
polinizado al abierto y sembrado sin fertilizante. ¿Por qué no podían los
campesinos adoptar esta nueva tecnología? ¡Era una cosa tan obvia para uno que
había sido preparado científicamente!Además se
pensaba que con una producción mayor los ingresos iban a crecer. Finalmente a
mediados de los 80s empezó a ser claro para mí que así no iríamos a ninguna
parte. No solamente en Zambia, donde yo estaba trabajando, sino también a lo
largo de todo el continente africano, en Asia, América Latina e incluso en
América del Norte aflorabanlos mismos
problemas. Este sistema agrícola mostraba ya fisuras notables. En Ontario los
campesinos trabajaban a tiempo completo en empleos asalariados a pesar de
trabajar unas tierras que no rendían o suficiente. Trabajaban de noche en sus
campos después de volver de su empleo en la ciudad y los fines de semana. Los
campesinos no estaban sencillamente obteniendo suficientes beneficios de la
agricultura como para permanecer en este negocio. Muchos campesinos empezaron a
perder sus fincas. Ya no eran lo suficientemente competitivos. Sin embargo, en
muchos casos eran estos los mismos campesinos que habían adoptado desde sus
tempranos comienzos las nuevas tecnologías que se promovían.
¿Dónde estamos nosotros? Existe un excedente de alimentos producido en el mundo, a pesar de lo cual mucha gente sufre hambre; los campesinos no reciben una compensación justa por su trabajo e inversión. Estamos en una situación en la cual la alimentación se ha comodificado. Los alimentos son procesados, empaquetados y vendidos como un objeto. Los alimentos ya no se consideran como un derecho individual.
El tipo de agricultura industrializada que ha sido promovido durante los últimos 50 años tiene a los campesinos acorralados. Los campesinos obtienen amplios créditos para comprar insumos costosos para sus fincas con el objetivo de mejorar la producción de sus cosechas, para poder así pagar los créditos y deudas. Si la cosecha falla, ellos no podrán pagar sus créditos y se ponen en grave riesgo de perder sus fincas. Incluso una buena cosecha no garantiza que no se necesite de un nuevo crédito mayor para la siguiente siembra con el fin de comprar todos aquellos insumos costosos. Es la misma historia cada año: el endeudamiento con los bancos.
Yo debo admitir que cuando comencé a trabajar con la agricultura orgánica, a mediados de los 80s, era bastante escéptico; pensaba que la agricultura orgánica pertenecía a una franja muy estrecha de la sociedad. En la medida que hemos crecido en el conocimiento de la agricultura orgánica, en el Centro de Educación Agrícola de Kasisi, podemos ahora decir sin ninguna duda que este tipo de agricultura es el único camino que tenemos para producir suficientes alimentos y para que los habitantes del planeta puedan comer, especialmente los pobres. Los campesinos que sembraron con este tipo de agricultura durante la estación de lluvias en Zambia (2001-2002), que fue particularmente pobre, tuvieron excedentes en la producción de alimentos, mientras que aquellos que siguieron los principios de la «revolución verde» no pudieron ni siquiera alimentar sus propios hogares. La «revolución verde» ha incrementado la producción en algunas partes del mundo pero a expensas y con detrimento de los pobres y del medio ambiente. La «revolución verde» es socialmente injusta y poco amable con el medio ambiente. La revolución de «los organismos modificados genéticamente» consiste en más de lo mismo y en la misma dirección de pensamiento; no es ni sustentable ni socialmente justa. En teoría ésta tiene el potencial de incrementar la producción, pero en la práctica las cosechas que usan organismos genéticamente modificados no han incrementado todavía la producción de forma significativa. De hecho el fríjol-soya producto de la mutación genética (GM) ha hecho descender los rendimientos. Las personas que están a favor de y promueven los organismos modificados genéticamente afirman que los granos modificados genéticamente (GM) crecerán en condiciones de sequía, en suelos con bajo nivel de nutrientes o problemas de salinidad, y muchas otras cosas, que hasta ahora todavía no han sido conseguido. La agricultura tipo «organismos modificados genéticamente» no es en verdad socialmente justa ya que las patentes poseídas por las corporaciones transnacionales así como sus fondos producen ganancias sólo para sus accionistas.
La agricultura orgánica es un sistema que es socialmente justo, económicamente viable, favorable al medio ambiente, capaz de alimentar el planeta, sostener el medio ambiente y ayudar los pobres.
¿Cuáles son las implicaciones de los cultivos tipo «organismos modificados genéticamente» para los campesinos conpequeñas parcelas y especialmente para aquellos que trabajan con agricultura orgánica? Existen varios interrogantes éticos que deben ser considerados en el debate sobre los «organismos modificados genéticamente». Los alimentos son la vida. La agricultura no es simplemente una cuestión de negocios, de comercio o generación de riquezas. Para tratar de forma completa con este tópico tan controvertido como lo es la introducción en Zambia de los cultivos modificados genéticamente, nosotros debemos plantear algunas consideraciones éticas serias:
i. Los cultivos de organismos modificados genéticamente conducirán a una mayor inseguridad en la producción de alimentos. Los cultivos modificados genéticamente son patentados por sus dueños bajo las previsiones de la legislación de los derechos de propiedad intelectual. Los campesinos tendrán que comprar semillas modificadas genéticamente cada año. Plantar o re-sembrar su propia semilla modificada o cruzada será considerado una ofensa; el campesino que haga esto podrá ser procesado. Los campesinos, sin embargo, han mantenido tradicionalmente y hasta ahora el comercio de sus semillas con sus vecinos para nuevos sembrados. ¿Por qué tienen o tendrían los campesinos de Zambia que perder ahora su derecho fundamental como una consecuencia de las acciones de enriquecimiento y mayor aprovechamiento de las empresas? En Zambia, como en muchas partes del mundo, incluyendo Norte América, los campesinos guardan parte de sus semillas para volverlas a plantar, pero no en medida suficiente. Los campesinos a pequeña escala no tienen recursos financieros para comprar insumos cada año. De hecho, muchas personas que perdieron sus semillas al comienzo de la estación pobre en lluvias del 2002 no tuvieron recursos para adquirir semillas para una segunda siembra. ¿Es correcto para una persona o una empresa invocar el principio de propiedad o poseer la patente de un organismo viviente? Hasta ahora los organismos vivos nunca habían sido patentados. Los organismos vivos eran de dominio público, sus beneficios eranpara todos y no solamente para aquellos con los recursos suficientes para capturarlos con patentes exclusivas. Esto, obviamente, tiene una carga ética que puede favorecer o no el desarrollo de la gente pobre y de los países pobres como Zambia.
ii. Los cultivos de organismos modificados genéticamente exterminarán la agricultura orgánica. Una vez que los cultivos modificados genéticamente se comercializan, estos contaminarán, por medio de la polinización y con su material modificado genéticamente, a otras plantas no modificadas genéticamente. Por ejemplo, el maíz silvestre en Méjico[2] (base del material genético del maíz) es ahora contaminado por el maíz modificado genéticamente. Contaminar especies nativas de cultivos con material modificado genéticamente es irresponsable. Cuando un cultivo modificado genéticamente es divulgado al público, éste no puede ser retirado del mercado. ¿Debería permitirse tal tipo de contaminación y tal tipo de impacto sobre la agricultura sostenible y futura de Zambia?
iii. El sistema de alimentos está siendo controlado cada vez más por pocas corporaciones multinacionales fundadas en países ricos del Norte. Estas corporaciones multinacionales poseen las semillas, los pesticidas y en algunos casos también los ascensores para el grano[3]. En Zambia, una serie de tópicos éticos fundamentales se suscitan cuando nosotros preguntamos: ¿quién se beneficia de este sistema global de alimentación? ¿Quién sufre? Muchos de los cultivos modificados genéticamente son modificados para que sean más tolerantes antes los herbicidas o más resistentes ante los insecticidas. Naturalmente, las corporaciones transnacionales venderán las semillas modificadas genéticamente a mayor precio, más las cargas adicionales por los «derechos de autor» y finalmente venderán su marca de insecticida que es la que se adapta a su semilla.
iv. Los cultivos modificados genéticamente favorecerán la agricultura industrializada. Una agricultura industrializada favorecerá fincas de gran extensión y su mecanización, a expensas de las granjas familiares más pequeñas. Esto tendrá como consecuencia ulterior el crecimiento del desempleo en Zambia y la profundización de la pobreza ya esparcida. El interrogante ético que se suscita ante la promoción de la agricultura industrializada sobre las pequeñas granjas familiares es este: ¿Quiere Zambia incrementar el desempleo entre su población?
Éstas y otras consideraciones éticas deben entrar en la discusión relativa a los organismos modificados genéticamente si nosotros queremos construir un futuro que respete los derechos humanos, el desarrollo comunitario, la erradicación de la pobreza y la protección del medio ambiente. Los funcionarios del gobierno, los líderes políticos, la sociedad civil, los líderes religiosos y de las iglesias, las personas que pertenecen al sector privado y los ciudadanos ordinarios deben vigilar poniendo estos puntos enraizados en consideraciones éticas como el primer asunto de la agenda a tratar cuando se discutan los temas referidos a los cultivos modificados genéticamente.
Nuestra preocupación aquí es clara, lejos de dirigirnos y subrayar las causas estructurales del hambre, se advierte que los cultivos modificados genéticamente exacerbarán estas causas. Las garantías para la seguridad en el sistema de alimentos en Zambia exigen un enfoque de la agricultura diverso, dar marcha atrás a todo lo que ha sido promovido por las compañías de ingeniería genética y sus aliados en este país.
Así, el camino a seguir está señalado por la necesidad de obtener la información suficiente con relación a los riesgos, los impactos a largo plazo sobre la salud humana, sobre el medio ambiente y sobre la infraestructura agrícola. Existe un modelo de legislación africana desarrollado por la Organización para la Unidad Africana (OUA), que podría ser muy útil para un país que sigue, como ésta dice, sus políticas de seguridad biológica. El modelo africano protege los derechos de las comunidades locales, campesinos, y personas encargadas de la crianza y levante de ganado; además el modelo provee de formas de regulación para el acceso a los recursos biológicos.
¿Cómo podemos salir de este «molino» de la agricultura industrializada? La única opción que yo veo es la agricultura orgánica. Los organismos modificados genéticamente son incompatibles con la agricultura orgánica. Los campesinos que trabajan con ella son independientes; ellos pueden sembrar sus cosechas con el mínimo de intervenciones externas; no requieren, además, de los pesados créditos bancarios que los campesinos tradicionales piden; ellos no necesitan pesticidas y en general son mucho más independientes de las corporaciones transnacionales. La agricultura orgánica es un sistema que es socialmente justo, económicamente viable, favorable al medio ambiente, capaz de alimentar el planeta, sostener el medio ambiente y ayudar los pobres.
[1] Los días de campo (field days) están reservados para la instrucción práctica en el campo.
[2] Landraces es una población de plantas cultivadas, la cual es genéticamente diversa y flexible. Durante el siglo pasado la reproducción se realizó principalmente entre semillas del mismo tipo, lo cual significó menor diversidad genética. La mayor parte de los cultivos subsistentes en el mundo no industrializado todavía son landraces.
[3] Especialmente en Norte América, se vende entre los campesinos un tipo de ascensor para el cereal. El cereal se alimenta y sube por la fuerza de la gravedad, ya sea para ser almacenado o descargado sobre un tren, bote o camión.