Reflection

Forgotten Stories: Las Crisis humanitarias en Venezuela

Abstract

Las distintas dificultades a las que se han enfrentado los venezolanos a lo largo del liderazgo de las últimas dos décadas contribuyen directamente a la disminución de la calidad de vida. La principal forma en que estos líderes han contribuido a esta pobreza es a través de la corrupción dentro del gobierno, lo que ha llevado a la mala gestión de muchos aspectos importantes de un país que funciona bien. Esta corrupción ha creado hiperinflación, escasez de alimentos y medicinas, y violencia.

Las crisis humanitarias dependen en gran medida de los medios de comunicación para mucho más que la sola concienciación o la educación global. Las fuentes de noticias informan de varias crisis diferentes cada día, lo que hace casi imposible comprender realmente cada injusticia de la que nos enteramos y, al mismo tiempo, tomar medidas para ayudar o apoyar cualquier causa. Este fenómeno, etiquetado como "crisis olvidadas" por el departamento de Protección Civil y Operaciones de Ayuda Humanitaria dela UE, se define como una crisis humanitaria grave y prolongada en la que la gente no recibe ayuda internacional o ésta es insuficiente. Esto puede estar relacionado con conflictos políticos, catástrofes naturales o crisis sanitarias, o una combinación de las tres. La forma en que se presentan estas crisis a la opinión pública afecta en gran medida a su tratamiento. La cobertura de los medios de comunicación influye en gran medida en la ayuda humanitaria y la labor de acompañamiento de otras comunidades que no se ven directamente afectadas por una crisis. Cuando los medios de comunicación pierden el interés por informar sobre una crisis, las posibilidades de apoyo global se desploman.

¿Cómo podemos seguir manteniendo estas importantes conversaciones después de que se nos hayan presentado? El Secretariado de Justicia Social y Ecología se reunió con el P. Luis Ovando Hernández, SJ, para hablar de la crisis humanitaria a la que se enfrenta Venezuela, su país de origen. En 2014, el ACNUR declaró a Venezuela como país con crisis de refugiados. Desde esta declaración, se ha producido un aumento del 8.000%en el número de venezolanos que solicitan el estatus de refugiado. El P. Luis describió la historia de la crisis económica y política en Venezuela, y sus esperanzas para el futuro. Esta crisis está provocada por las continuas violaciones de los derechos humanos y la agitación socioeconómica, dejando a los venezolanos con falta de alimentos, medicinas y servicios esenciales, convirtiéndose en una de las mayores crisis de desplazamiento del mundo.

Comprender las dificultades a las que se enfrentan es un primer paso importante para poder abogar por aquellos que se enfrentan a injusticias fuera de su control. En Venezuela, hay dos injusticias principales que componen la crisis. La pobreza, que es una de ellas, afecta a la mayoría de las comunidades de Venezuela. Según un informe publicado en 2020 por la Misión de Estados Unidos ante las Agencias de la ONU en Roma, el ingreso medio en Venezuela era de 72 centavos de dólar (0,68 euros) al día. El 96% de los venezolanos vive en la pobreza, y el 70% en la pobreza extrema. "No se cubren las necesidades, materiales y de otro tipo, de vida", explica el padre Luis. Esta pobreza ineludible ha creado una "demanda de dignidad" que no es satisfecha por el gobierno venezolano. La segunda injusticia que identifica el P. Luis es el papel que juega la política en el día a día de los venezolanos. Durante décadas, "el pueblo no contó con el apoyo de su gobierno para protegerlo y garantizar la satisfacción de sus necesidades".

Las distintas dificultades a las que se han enfrentado los venezolanos a lo largo del liderazgo de las últimas dos décadas contribuyen directamente a la disminución de la calidad de vida. La principal forma en que estos líderes han contribuido a esta pobreza es a través de la corrupción dentro del gobierno, lo que ha llevado a la mala gestión de muchos aspectos importantes de un país que funciona bien. Esta corrupción ha creado hiperinflación, escasez de alimentos y medicinas, y violencia. La extracción de petróleo, un recurso natural muy rico, ha creado también muchos problemas para los ciudadanos. El padre Luis explica que Venezuela es un país rico en recursos naturales, pero "la gente que vive encima de estas riquezas subterráneas no se beneficia de ellas". Por el contrario, se les empleó para extraerlas, "el fruto de su trabajo no va a sus bolsillos, sino a los de los gobernantes". Debido a esta incapacidad de ganarse la vida cultivando estos recursos, se ha producido un éxodo de venezolanos que emigran a países con mejor calidad de vida.

Aunque muchos venezolanos han emigrado en busca de una vida más segura, sigue siendo extremadamente difícil reasentarse con éxito en otro país. Es importante señalar lo peligroso que puede ser emigrar, ya que muchos arriesgan sus vidas atravesando los desiertos, en botes y cruzando las fronteras sin la garantía de la estabilidad. "La justicia está en tener la misma oportunidad de vivir confortablemente en su propio país", delinea el P. Luis. Haciendo un llamamiento a la acción, continúa: “Creo que tenemos que empezar a avanzar hacia una reconciliación, en la que la lucha por la justicia social nos permita ver nuestras similitudes en lugar de nuestras diferencias. Este es el primer y más importante paso para la reconciliación”.

Esta llamada a la acción se ha presentado recientemente a los jesuitas en la 36ª Congregación General; concretamente, una llamada a la reconciliación con Dios, con la humanidad y hacia la renovación de la vida apostólica, apelando directamente a los jóvenes, a los pobres y a los marginados. Para reconciliarse con Dios, “la Compañía debe responder más decididamente a la llamada de la Iglesia a una nueva evangelización, dando especial énfasis al ministerio con los jóvenes y con las familias". Este amor incondicional de Dios “nos enraíza en la gratitud... y nos abre a la alegría", a través del amor de Cristo para ser "fuente de vida para todos”[i]. Reconciliarse con la humanidad es una hazaña difícil, pero el padre Luis reconoce el carácter imperativo de detener la violencia en Venezuela. La Congregación General pide que “los jesuitas, junto con todos los que buscan el bien común... contribuyan desde sus tradiciones religioso-espirituales a la construcción de la paz, a nivel local y global”[ii].

La búsqueda de la paz a partir de la violencia crea una fuerza indiscutible, que puede anular la necesidad de poder o de codicia. Hablando más de esta paz, la Congregación llama a la Compañía a entrar en “una renovación de nuestra vida apostólica fundada en la esperanza... para llevar un mensaje de esperanza, nacido de la consolación de nuestro encuentro con el Señor Resucitado. Esta renovación centrada en la esperanza incluye todos nuestros diversos apostolados”.[iii] El padre Luis subraya la importancia de permanecer firmes en esta misión de paz en tiempos de agitación e incertidumbre. Dar pasos hacia la reconciliación dará a Venezuela el apoyo necesario para prosperar en su totalidad.


[i]Congregación General 36. Decretos 1.22.

[ii]Congregación General 36. Decretos1.28

[iii]Congregación General 36. Decretos 32.

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Publicado por SJES ROME - Coordinador de Comunicaciones in SJES-ROME
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