Agbonkhianmeghe E. Orobator SJ, Promotio Iustitiae no 115, 2014/2
Agbonkhianmeghe E. Orobator SJ reflexiona: Al repasar la larga trayectoria de la inspiración y la implementación del Decreto 4, recuerdo las palabras del papa Francisco a los delegados de la CG 36. Declaró que el enfoque jesuita consistía en crear procesos en lugar de ocupar espacios. Este enfoque captura en esencia el valor atemporal del Decreto 4: no señaló un acontecimiento, sino que creó un proceso que sigue inspirando, animando y desafiando la misión de la Compañía universal. Los lugares donde las realidades contemporáneas desafían nuestra misión como jesuitas no han hecho más que expandirse desde la promulgación del Decreto 4. El mundo sigue agitado por la confusión, más que nunca. La brecha entre ricos y pobres es tan amplia que su existencia parece normal. Abundan las guerras y los rumores de guerras. Y el destino de la Tierra, nuestro hogar común, sigue siendo precario, ya que el cambio climático distorsiona y perturba el equilibrio entre la ecología natural y la humana. Todo ello subraya la relevancia contemporánea del Decreto 4. Como escribí en este breve ensayo: «El Decreto cuatro sirve como gramática básica que sustenta la articulación de la vida y la misión jesuitas en el siglo XXI». Los retos contemporáneos exigen a los jesuitas y a las instituciones jesuitas aprender esta gramática con mayor profundidad y articular su mensaje profético con mayor fluidez.
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