Campeonato Mundial de Fútbol Callejero
EL Programa Deporte Integral (PEI) es uno de los proyectos de la Red jesuita Ciudadanía y Acción Social y se lleva a cabo en la Universidad Vale do Rio dos Sinos – UNISINOS, una universidad de la Compañía en el sur del Brasil. Del 1 al 14 de julio del año pasado, 7 jóvenes del PEI participaron en el Campeonato Mundial del Fútbol Callejero en la ciudad de São Paulo. Los jóvenes, que iban acompañados por 4 educadores del Programa, fueron seleccionados en base a su experiencia en actividades deportivas y también debido a su perfil de liderazgo en los grupos y comunidades de los que eran miembros.
Los jóvenes del PEI tienen entre 15 y 18 años. 4 chicas y 3 chicos han seguido ya un largo camino en el Programa (la mayoría llevan 4 años). Son residentes de la comunidad, que está atendida por 3 núcleos de acción. Han vuelto del Campeonato Mundial con la misión de dar a conocer la experiencia vivida y sus aprendizajes, principalmente entre el grupo de los adolescentes donde ya son referencia para los demás.
El evento congregó a más de 300 adolescentes de todos los continentes con el objetivo de mostrar otro tipo de campeonato que ocupa los espacios públicos, fortaleciendo así los valores de las comunidades y que colabora en el proceso de construir ciudadanía. El fútbol callejero, práctica de deporte socio-pedagógico, se sigue desarrollando desde el año 2009.PEI y UNISINOS han sido los fundadores del Movimiento del Fútbol Callejero, una red latinoamericana que engloba 12 países y más de 200 organizaciones que practican la metodología y movilizan alrededor de 100.000 niños, adolescentes y jóvenes. La metodología ha sido creada en Argentina, donde se llama Fútbol Callejero, así como en otros países de habla hispana. En Brasil se ha traducido comoFutebol de Rua.
En el fútbol callejero no participan árbitros, los equipos establecen las reglas de juego, no hay distinción de sexo (juegan chicos y chicas juntos) y no necesariamente gana el partido el equipo que más goles haya marcado. Se ganan puntos tanto por goles como por respeto de los valores como la cooperación, la solidaridad y el respeto de las reglas acordadas. Las reglas se establecen en cada partido, permitiendo así modificaciones por parte de los equipos participantes. Al final del juego hay un momento de diálogo donde se discute quién gana. Estos momentos convierten el Fútbol Callejero en un instrumento con un enorme potencial para promover el liderazgo entre jóvenes, porque la metodología los convierte en protagonistas.
En SãoPaulo, las delegaciones participantes estuvieron en Centros Educativos del Ayuntamiento y además de integrarse con los demás participantes en el evento, tuvieron la oportunidad de vivir con las comunidades cerca de estos centros y conocerlas mejor.
Las canchas para el juego ocupaban lugares representativos de la ciudad, como por ejemplo Largo da Batata, lugar emblemático para los movimientos sociales y punto de encuentro de grandes manifestaciones populares. Las finales se jugaron en la Praça da República, una de las tarjetas postales más famosas, y cruce entre la Avenida de Ipiranga y São João.
Las actividades fueron más allá del propio fútbol, pues los adolescentes pudieron participar en juegos de integración, en presentaciones culturales, acudir a los centros de formación, y tuvieron la experiencia de conocer otras culturas, ensanchando así el horizonte de sus posibilidades. Las reuniones y los juegos apuntaban a proporcionar a los participantes una experiencia de liderazgo, ya que este espacio constituye un ámbito poderoso para reconocer competencias como la comunicación, la auto-afirmación y la reflexión crítica.
La juventud que fue a Sao Paolo no vio el Campeonato Mundial de Fútbol en la tele, los jóvenes hicieron su propio campeonato mundial, como agentes de transformación social.
Unos momentos antes de la gran final, el coordinador del PEI,Augusto Dotto, leyó la carta que el Papa Francisco había enviado a los jóvenes participantes en dicho evento. En la misiva, el Sumo Pontífice manifestaba que el Fútbol Callejero es un importante espacio para construir la cultura del encuentro: “Esta final del Mundial de Fútbol Callejero es un ejemplo de construcción de la cultura del encuentro y nos muestra que, cuando queremos y nos proponemos alcanzar algo diferente, podemos. Nuestra fuerza y empeño pueden lograr grandes cosas.”