Testimonio

Oración en la “Cumbre” por la paz en Guatemala

José Miguel Clemente sj José Miguel Clemente sj

La oración en la Cumbre es realizada a 13 kilómetros de Santa María Chiquimula, en el altiplano de Guatemala, y es una señal de que es posible hoy mantener la esperanza de paz en Guatemala.

Es ahí, en la Cumbre, donde hay una mayor vulnerabilidad a la violencia local, por ser la única carretera de acceso a Santa María Chiquimula,

siendo a su vez difícil su acceso y estrecha la carretera, con muchas curvas que impiden la visibilidad de los carros que circulan en ambas direcciones.

La vulnerabilidad a la violencia es mayor en los días de mercado semanal, en donde los comerciantes vienen de fuera de Santa María para vender sus productos y los habitantes de Santa María venden sus tejidos y telas a los vendedores ambulantes de fuera y así obtienen los recursos con las cuales pueden sostener económicamente a sus familias. El día de mercado marca las relaciones sociales y económicas de cada Comunidad con el resto de las comunidades del cantón dando identidad y respeto social.

La Cumbre en oración se convierte en “el corazón del cielo y el corazón de la tierra”(“ukux kaj ukux ulew”), convocando a una celebración conjunta a las comunidades de costumbre (Cosmovisión maya), a las Comunidades Evangélicas y Católicas (Cosmovisión cristiana), así como cofradías (Religiosidad Popular) y Principales (Autoridades locales). Esta participación ecuménica en unidad anticipa la paz deseada dando sentido inseparable entre la expresión de fe y la búsqueda de justicia que brota de esa misma fe comunitaria y ancestral.

La oración que “vaa lo hondo de la Cumbre”, hasta llegar al corazón humano, la hace indispensable para la tarea pacificadora, interior y exterior, que impida el linchamiento como reacción cultural y emocional que tanto deshumaniza a las propias comunidades locales. Sin esta oración, la tarea de pacificación civil y jurídica se hace imposible e insuficiente. Coloca en el corazón la sede de las opciones profundas de paz y justicia ante la violencia e injusticia que sufrieron y sufren las comunidades kichés de Guatemala.

La oración en la Cumbre, si por una parte es ir a lo hondo del corazón, por otra parte es ir dejándose calentar e iluminar por el fuego “chaj” de la memoria que nos antecede y cuida. Esta sangre derramada de tantas personas en la Cumbre debido a la violencia, penetra la tierra y a la vez se va enfriando, con lo cual sólo calentándola con el fuego se puede recoger (memoria). Recoger esta sangre con el “fuego de la memoria calienta los corazones para la defensa de la Vida y búsqueda de justicia para los inocentes ayer y hoy.

Este “fuego de la memoria” nos lleva al mismo origen que nos ha creado y nos une, incluyendo la humanidad de los propios verdugos. Recoger la sangre derramada por medio del “fuego de la memoria” tiene mucho que ver con la “anamnesis” de la Eucaristía, en donde Jesús se entrega por nuestros pecados (violencia) y nos salva para la vida eterna. Recoger la sangre de las víctimas es hacerla partícipe de la sangre de Jesús, que la ofrece gratuitamente, pues no se la quitan, sino la entrega voluntariamente.

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Publicado por SJES ROME - Coordinador de Comunicaciones in SJES-ROME
SJES ROME
El SJES es una institución jesuita que ayuda a la Compañía de Jesús a desarrollar la misión apostólica, a través de su dimensión de promoción de la justicia y la reconciliación con la creación.