Mi interés por el apostolado social: las comunidades solidarias
En 1999 regresé de Camboya a la Provincia de Loyola a la que pertenezco, después de un magisterio acompañando y sirviendo a personas discapacitadas y a antiguos refugiados. Aquel fue un tiempo de gracia: de confusión interior al ver tanto dolor y de consuelo al ser testigo de la esperanza de la gente y su ilusión por vivir. El equipo internacional que allí estábamos, y en el que convivíamos y trabajábamos religiosas, laicos y jesuitas, era nuestro hogar, un espacio donde sostenernos mutuamente y un lugar donde aprendíamos cada día a entregarnos con generosidad.
Regresé con el corazón cautivado y lleno de rostros. Aquellos dos años dejaron en mí una honda huella que configuró un deseo firme de ofrecer mi persona al servicio de los últimos. Retomé la teología, la licenciatura concretamente, en teología sistemática. El trabajo final se centró en las “comunidades de solidaridad”, un concepto que había aparecido en nuestra Congregación General 34 y que intuía que encerraba muchas posibilidades. Aquello me dio la oportunidad de entender mejor que el amor de Dios puede mostrarse hoy, de un modo particularmente bello y completo, en la práctica de la justicia y la solidaridad.
Después de la ordenación en el 2000, me destinaron a Alboan, una ONG de cooperación al desarrollo que colabora con instituciones de la Compañía en distintos países de Latinoamérica, de África y, en la India, en el Gujerat. Hasta hoy ha sido un ámbito donde dar cauce a ese deseo de servicio a los más pequeños.
Estos últimos años el sector social de nuestra Provincia ha experimentado un gran desarrollo. Los jesuitas éramos pocos, pero el apoyo de los provinciales ha sido decidido, y la colaboración de laicos entregados y convencidos, esencial. Hay varias comunidades que hoy acogen a inmigrantes y dos instituciones que les atienden. El trabajo ha sido muy consolador y nos ha permitido alcanzar una mayor conciencia de que el servicio de la fe y la promoción de la justicia se llaman y enriquecen mutuamente.
Durante cinco años colaboré en la planificación apostólica de la Provincia, como coordinador. Entonces pude poner en valor algo de lo aprendido en la ingeniería que estudié antes de la incorporación a la Compañía. Hemos crecido mucho en colaboración entre sectores apostólicos y entre laicos y jesuitas. Se ha fortalecido así ese “nosotros apostólico” que está al servicio de la misión.
Durante los próximos meses espero concluir una investigación sobre asociaciones de inmigrantes latinoamericanos en España, para incorporarme después al Secretariado. Pido al Señor que este destino, que asumo con ilusión no exenta de temor, sea para mayor gloria suya y más vida de sus pequeños. Y a vosotros vuestra oración y apoyo. Muchas gracias por adelantado.
Patxi Álvarez SJ
El padre Álvarez ha publicado varios artículos en Promotio Iustitiae. El ultimo ha sido “Una investigaciónsocial al servicio del liderazgo apostólico”.