Mi papel como responsable de política y promoción
Paso la mayoría de los días de trabajo ante mi ordenador. No me quejo, es una constatación: como encargado de políticas y advocacy para el Servicio Jesuita a Refugiados en Europa (SJR-Europa), mi tarea consiste sobre todo en investigar, y se centra más en la política que en la gente. Claro está que parte de mi trabajo consiste también en encontrarme con políticos. Pero si pasara todo el tiempo encontrándome con ello, sería imposible para mí realizar los otros cometidos, y para esto tengo que sentarme ante un ordenador.
Soy trabajador social. Antes de trabajar en el JRS me ocupaba de personas con enfermos mentales crónicos. Mientras trabajaba en ese ámbito, solía preguntarme: ¿No sería mejor trabajar en una oficina? Y ahora que tengo un trabajo en una oficina relativamente pacífico, me pregunto: Por qué estoy sentado en mi silla ante el ordenador todo el día?
Esto me ha llevado a reflexionar sobre dos puntos que considero importantes. En primer lugar, todos tenemos un papel – o varios papeles – que ejercemos en la vida. En segundo lugar, si lo sabemos buscar, todo lo que hacemos tiene sentido. Dos experiencias me han hecho ver las cosas así.
El año pasado JRS-Europa organizó un evento en el Parlamento de Europa. Invitamos a tres refugiados y dos de ellos, de hecho dos mujeres, se ofrecieron voluntarias para dar un testimonio de cinco minutos sobre su experiencia como refugiadas en Europa. Una de las dos mujeres permaneció detenida 12 meses antes de que se le concediera protección, y la otra pasó una vida de infierno antes de poder empezar de nuevo a ‘vivir’. Ambas hablaron con una claridad, una pasión, una dignidad y una audacia que llamaron la atención de todos los presentes. Se defendieron mejor de lo que hubiera podido hacer cualquier ONG u funcionario como yo. Lo único que tuve que hacer fue poner a esas mujeres en una sala con los miembros del Parlamento. Lo demás lo hicieron ellas.
Actualmente estoy escribiendo un informe sobre deportados y migrantes irregulares, en centros de detención. Se basa en 685 entrevistas personales a detenidos en 21 países de la UE. Yo coordino este proyecto, analizo los datos y escribo el informe sin haber entrevistado a nadie. Veo sólo sus palabras en la pantalla de mi ordenador. Pero estas palabras dicen mucho. Cada “caso” tiene un nombre y una historia y una vida de dolor.
Lo que tengo que hacer es poner las palabras de estas personas sobre el papel y asegurarme de que las personas que escriben las políticas de detención las lean; todo lo demás lo hacen ellos.
Philip Amaral
Encargado de Políticas & Advocacy SJR-Europa
Bruselas, Bélgica