Myanmar – ¿Quiénes son nuestros vecinos? Recordando a Myanmar en su actual crisis y tribulación

"Desde hace tres años, los gritos de dolor y el ruido de las armas han sustituido a las sonrisas que caracterizaban al pueblo de Myanmar". Estas fueron las palabras del Papa Francisco durante su discurso del Ángelus del 28 de enero. Se hizo eco de la súplica de los obispos de Myanmar, instando a que "las armas de destrucción se transformen en instrumentos para el crecimiento de la humanidad y la justicia" y pidiendo que se facilite la ayuda humanitaria. Su Santidad imploró a todas las partes implicadas que entablaran un diálogo y abrazaran el entendimiento para lograr una reconciliación fraternal en Myanmar.

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El 1 de febrero, Myanmar conmemoró el tercer aniversario del golpe de Estado, en el que la junta militar arrebató por la fuerza el poder a un gobierno elegido democráticamente en 2021. Desde entonces, se han perdido innumerables vidas, han aumentado las cifras de desplazados y los gritos angustiados de dolor han resonado sin cesar por toda la nación. Tanto jóvenes como ancianos se ven obligados a tomar las armas en la lucha por la libertad.

En consecuencia, Myanmar se ha sumido en una grave crisis política, económica y humanitaria, y los informes pintan un panorama desolador: casi 3.000 vidas perdidas, aproximadamente 17.000 personas detenidas y más de 1,5 millones de personas obligadas a desplazarse. A pesar del clamor internacional y de los numerosos llamamientos de distintas agencias de noticias, los llamamientos a la paz y al respeto de la democracia y los derechos humanos han caído en saco roto, mientras la junta continúa su asalto, infligiendo daños y cobrándose la vida de civiles inocentes.

Aunque varios observadores políticos y activistas sociales se muestran optimistas sobre las futuras elecciones, las predicciones apuntan a que es poco probable que la violencia amaine en 2024. La colaboración y la ayuda de los países vecinos son cruciales, pero los avances en este frente han sido lentos. Lamentablemente, la atención mundial se ha desviado hacia otras crisis -entre Rusia y Ucrania, Israel y Hamás en Gaza, y la tensión política que se está desarrollando entre el gobierno de Biden en Jordania y el grupo Hezbolá, apoyado por Irán-, lo que ha hecho que la difícil situación de Myanmar se haya pasado por alto y no se le haya prestado la debida atención.

Por compleja que pueda parecer la crisis de Myanmar desde una perspectiva externa, la cruda realidad es que se siguen perdiendo vidas inocentes y el futuro de muchos, especialmente de los niños, pende de un hilo. No se puede exagerar la urgencia de la situación, y es necesaria una acción internacional concertada para hacer frente al sufrimiento continuo en Myanmar.

Como parte de Asia, es nuestra obligación moral apoyar y respaldar la ayuda a nuestros hermanos de Myanmar. Lo menos que podemos hacer es ser sensibles y conscientes de las continuas crueldades de la junta. También es nuestro deber ético reconocer que, hasta cierto punto, nosotros también somos responsables de lo que ellos hacen.

Júlio Sousa SJ

Fuente: jcapsj.org

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Publicado por SJES ROME - Coordinador de Comunicaciones in SJES-ROME
SJES ROME
El SJES es una institución jesuita que ayuda a la Compañía de Jesús a desarrollar la misión apostólica, a través de su dimensión de promoción de la justicia y la reconciliación con la creación.

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