Venezuela – Jornadas Parroquiales por los más Pobres
En la Parroquia Jesús Obrero de Los Flores de Catia es una tensión constante el discernir y poner los medios necesarios para que las Preferencias Apostólicas Universales, como Obra perteneciente a la Compañía de Jesús y misión encomendada por la Iglesia local, sean el eje trasversal que atraviesa toda la vida y el obrar de su razón de ser en medio de la complejidad esta barriada popular de la capital.
Las constantes invitaciones del Papa Francisco y el esfuerzo de la Iglesia venezolana por caminar hacia una Iglesia en salida y el horizonte de las PAU, de la mano con el Plan Apostólico de la Provincia venezolana de la Compañía de Jesús, nos colocan en camino hacia la construcción de la Iglesia y la sociedad que queremos.
Los procesos institucionales son complejos y lentos, y aunque nos referimos a la comunidad cristiana de esta Parroquia, también vale decirlo. Las urgencias y necesidades son variadas y si no hay discernimiento, la tentación es ser absorbidos por las urgencias y no discernir lo que Dios nos puede estar invitando a vivir. Por ello, centrándonos en las PAU vemos una vía segura de acción para comenzar a caminar hacia lo que Dios nos pide, aunque continuemos un proceso constante de discernimiento para contextualizar las PAU y lo que el Plan Apostólico señalan con el proyecto de pastoral parroquial.
Durante
el año pasado tratamos de dinamizar a la comunidad cristiana de la Parroquia
hacia un proceso de concientización de las necesidades de los más pobres y
desamparados de nuestro entorno, que desembocó en articular actividades que
ayudaran a palear dichas situaciones. De allí nacen las “Jornadas Parroquiales
por los más pobres”, que tratamos de realizar una vez al mes, donde se coordina
la recolección de alimentos en las casas de la gente de la Parroquia, toda la
comida se trae al templo y se tiene una oración de envío. Se dividen por grupos
para visitar las zonas y entregar la comida a personas y familias previamente
identificadas que tienen situaciones difíciles. Luego se regresa al templo y se
realiza la evaluación de dicha actividad y se cierra con una oración. Dentro de
este mismo esquema, el grupo de la “Divina Misericordia”, que también coordina
la actividad anterior, lleva a cabo durante el mes la recolección de alimentos,
especialmente en las misas de domingo, y al finalizar el mes, se hacen bolsas
con comida que son entregas a familias con necesidades especiales.
El otro eje de acción ha sido la preocupación por ofrecer a los niños y jóvenes de la Parroquia un espacio de fe, formación para la vida y esparcimiento, que creemos ha ido dando frutos. Espacios en común con el Instituto Jesús Obrero, son apreciados por los muchachos, que no quieren marcharse, y eso es una clave. Durante este año escolar que acabamos de iniciar, la evangelización se ha concentrado en una personalizada y personalizadora catequesis, un acercamiento a la persona de Jesús de Nazaret desde la amistad que los mismos niños y niñas van experimentando. En cuanto a los frutos de los niños y niñas que hicieron su Primera Comunión el año pasado, tenemos un grupo de “Pasitos de Fe”, propuesta del Movimiento Juvenil Huellas para los más pequeños, y “Huellas Blancas” para los mayores.
Los retos continúan y esperamos en el Señor lograr responder a lo que nos pide y alcanzar que la Parroquia Jesús Obrero sea realmente levadura en la masa que ayude a transformar esta porción de Reino.
Johnnathan Giménez, S.J.
Fuente : Jesuitasvenezuela




