Europe – Listening with the Ear of the Heart
San Francisco de Sales es el patrón de los comunicadores católicos y, en particular, de los periodistas, porque fue un gran y apreciado escritor de masas. "Un estudio de su estilo de comunicación revela que el amor a Dios y la caridad hacia el hombre son sus principios inspiradores supremos", declara Vincenzo Marinelli. Un año más, en su fiesta del 24 de enero, el Papa ha publicado el Mensaje para la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales que se celebrará el 29 de mayo bajo el título "Escuchar con el oído del corazón".
En efecto, este 56º Mensaje es útil para los jóvenes, como los de la ELP, los educadores y los políticos, así como para los comunicadores católicos (organizaciones como el JESC y otras en Bruselas) que informan sobre los asuntos europeos y hacen incidencia política a nivel europeo. Por lo tanto, la sugerencia es meditar sobre las palabras del Papa, para que podamos escuchar nuestras emociones y los pensamientos que surgen de nuestros corazones. Lo que sigue es un breve resumen del mensaje, algo así como un decálogo, para meditar y considerar. Es importante citar esta premisa del Papa Francisco: "A un respetado médico, acostumbrado a curar las heridas del alma, le preguntaron una vez cuál es la mayor necesidad del ser humano. Respondió: "El deseo ilimitado de ser escuchado"".
1. La escucha sigue siendo esencial en la comunicación humana para un auténtico diálogo (cf. nuevos desarrollos en el campo de la comunicación: podcasts y mensajes de audio).
2. Dios parece preferir el oído entre los cinco sentidos: deja al ser humano más libre.
3. El ser humano tiende a "cerrar los oídos", porque tiende a huir de la relación (por eso Jesús quiere curar a los sordos)
4. Es necesario escuchar bien (Jesús dijo a sus discípulos "Mirad, pues, cómo oís", Lc 8,18).
5. La escucha es una dimensión del amor, no una teoría o una técnica (el rey Salomón pedía "corazón que escucha", 1 Reyes 3, 9; San Agustín animaba al corde audire; y San Francisco exhortaba a "inclinar el oído del corazón").
6. El primer tipo de escucha que hay que redescubrir es la escucha de uno mismo, de sus necesidades más verdaderas (la que está inscrita en lo más íntimo de cada persona es el deseo de estar en relación con los demás y con el Otro)
7. A la escucha presencial se oponen los siguientes fenómenos
- "escuchas" (más agudas en la era de las redes sociales);
- "hablar por encima del otro" sin atender a la razón del otro (en la vida pública esto significa que se busca la audiencia y el consenso, no lo verdadero y lo bueno);
- "monólogo a dos voces" (simplemente esperar a que la otra persona termine de hablar para imponer nuestro punto de vista).
- "infodemia" (especialmente como efecto acumulado de la desconfianza hacia la "información oficial").
8. Una garantía de buen periodismo y otras comunicaciones profesionales es escuchar varias fuentes.
9. Escuchar es un esfuerzo (el cardenal Agostino Casaroli, solía hablar del "martirio de la paciencia" necesario para escuchar y ser escuchado en las negociaciones)
10. Cualquiera que sea la política nacional más adecuada para los migrantes forzados: escuchar sus historias, los números no son suficientes.
Este tipo de escucha suele denominarse "escucha activa". Como personas y como profesionales, conviene desarrollar esta capacidad para crear y mantener relaciones significativas, evitar los prejuicios, preocuparse sólo por emitir juicios en lugar de crear una relación humana. La escucha activa también es importante en el entorno laboral, donde tenemos pocas otras competencias que mostrar, para que la persona a la que escuchamos se fije en nosotros y en nuestras habilidades interpersonales, por ejemplo, durante los eventos de networking, o al tener una entrevista de trabajo con el entrevistador.
Ser líder de una organización, así como trabajar en un equipo, requiere la capacidad de escuchar bien, algo que el coach también practica y enseña. Por lo tanto, la escucha activa se considera una "habilidad blanda". Esta habilidad nos permite cuestionar nuestras opiniones iniciales. No significa que sea pasiva, ni que carezca de sentido crítico sobre lo que se está escuchando. No dejamos de pensar cuando los demás hablan, pero la finalidad de la escucha activa no es juzgar sino comprender y, ante todo, comunicar al interlocutor que le respetamos y deseamos entender lo que nos dice. La escucha activa es un antídoto contra el pensamiento único.
La escucha activa también presta atención al tono de voz, la postura, los movimientos de las manos y las expresiones faciales del interlocutor. También hay que escuchar los silencios, sin interrumpirlos por las prisas. Es necesario prepararse para la escucha activa. Además del entrenamiento a distancia, es necesario un entrenamiento emocional inmediato antes de un encuentro. Es importante, si es posible, también una "escucha consciente", porque la escucha activa puede reducirse a una serie de técnicas. En realidad, para ser empático en una conversación, también hay que escucharse a uno mismo, a sus emociones y saber encontrar la calma, y no enfrascarse en divagaciones mentales u otras distracciones en lugar de escuchar.
Prestar atención requiere cerrar el diálogo interior y abrirse al mundo exterior, no precipitarse, hacer preguntas abiertas, esforzarse por recordar lo que se escucha y evitar interrumpir al interlocutor diciendo que ya se entiende todo. Para mejorar la propia escucha activa, hay que ser consciente del propio estilo de comunicación, de los puntos débiles y fuertes, y trabajar en ellos. Las habilidades de escucha activa incluyen la capacidad de parafrasear lo que se ha dicho, o de pedir aclaraciones, o de resumir lo que se ha entendido. El interlocutor recibe así una validación de su persona y de lo que ha comunicado. También tiene la oportunidad y el tiempo de profundizar, aclarar o reiterar lo expresado. También es importante escuchar activamente utilizando el propio lenguaje no verbal, de forma educada y ocasional (por ejemplo, sonrisas, asentimientos), evitando una postura cerrada o signos de distracción (por ejemplo, garabatear en un papel, mirar el reloj o el smartphone).
En conclusión, la escucha debe entenderse como una actividad humana superior,
es decir, de la inteligencia, el habla y la afectividad humanas. Es específica
y distintiva del ser humano. Si se
compara la escucha humana con la de otras especies vivas, no se capta el
potencial de la escucha humana y el hecho de que debe ser entrenada. No es un
instinto. Si atribuimos el término "escucha" a los sistemas de
inteligencia artificial, perdemos otro aspecto específico de la escucha humana,
que es la responsabilidad personal de dar algo de sí mismo, una responsabilidad
que no es delegable. Saber escuchar contribuye a hacernos personas y a
convertirnos en una comunión de personas, de lo contrario seguimos siendo sólo
seres humanos y grupos sociales.
*Por Luciano Larivera SJ - Secretario del JESC para Asuntos Europeos
Fuente:JESC





