Consideraba que mi compromiso con las cuestiones sociales era un componente esencial de mi fe. Estaba y sigo estando profundamente convencido de que nuestra fe nos llama a tener una opción preferencial por los pobres. Esto significa buscar siempre entender el mundo desde la perspectiva de los que viven en los márgenes, y trabajar activamente por el cambio social y político para transformar las estructuras opresivas. Para mí, mi fe fue una llamada a ser radical.
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