Implique a la gente tanto como pueda, incluso en el proceso más pequeño
Tengo muchas anécdotas para compartir. De ellas escojo la siguiente.
Salimos de Santo Domingo hacia Haití y de camino decidimos pedir a los camiones de donaciones, que ese día se dirigían a Barahona para ser depositados en una nave industrias, que nos acompañaran. Llegamos a Jimani, pueblo fronterizo con Haití, dejamos organizado un equipo con personal de Bono y el Centro Poveda y cruzamos la frontera con dos grandes camiones de ayuda. Nos aseguramos de ser acompañados de seguridad militar. Llegamos al noviciado jesuita ya casi de noche y no descargamos los camiones por miedo a la reacción de la población. Ya no teníamos seguridad militar... Pero diligenciamos para tener dos policías para la viligilancia de esa noche.
Al día siguiente, temprano en la mañana descargamos y luego nos reunimos para organizarnos. Mientras nos reuníamos un gran numero de personas empezó a golpear la puerta pidiendo que se distribuyera la comida.
Detuvimos la reunión y pensamos en lo peor. Hubo que llamar al policía. Llego la policía y la gente no se disperso. El comandante nos pidió que les diéramos una botella de agua y les despidiéramos con la promesa de que también a ellos les daríamos de la ayuda recibida. La gente acepto y les prometí que iría a hablar con ellos mas tarde.
Esa tarde me acerque a ellos. Nuestro noviciado esta en la entrada de su barrio, que es muy pobre y en el que residen muchas victimas del sismo. Esa tarde tuvimos una excelente asamblea de moradores. Entendieron que necesitábamos tiempo para organizar la distribución, nosotros entendimos que ellos también debían ser beneficiarios de nuestra ayuda. Les compartí nuestro miedo e sentimiento de inseguridad, ellos nos afirmaron que en la zona ellos pondrían la seguridad, se organizaron para recibir la ayuda y se comprometieron a ayudarnos a descargar los camiones de ayuda.
No sabe la alegría que me dio todo este proceso. Una alegría ligada a una nueva compresión de la situación, a una referencias muy concretas de personas, a una nueva forma de gerencias la ayuda. Hay que integrar a la gente lo mas que se pueda en el proceso mismo... Cuando se agolparon la gente a nuestra puerta recuerdo la voz y el rostro de Soucet, una mujer muy valiente que exigía comida, con enojo y valor. Recuerdo mi temor frente a tanta gente. Ahora veo caras amigas, gente con las cuales compartir y trabajar juntos por una misma causa... Ahora tenemos una seguridad y protección mas fuerte que la que nos pueden brindar las fuerzas militares, tenemos el acompañamiento de quienes pretendíamos acompañar y ayudar...
Mario Serrano SJ República Dominicana[email protected]
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* Haití: Los jesuitas actúan y reflexionan
Los jesuitas han estado presente en Haití desde el año 1704, excepto durante varios periodos de expulsión. Conocen muy bien el territorio y la gente. Esto ha constituido una enorme ventaja a la hora de organizar las ayudas después del terremoto, y para hacer planes a largo plazo.
Los jesuitas en Port-au-Prince y Léogâne han creado doce centros de intervención para la distribución de alimentos y medicamentos. A estos centros acuden cada días más de 15.000 personas. De momento, todas las ayudas canalizadas por el Servicio Jesuita a Refugiados, las Provincias y otras organizaciones de la Compañía llegan a estos centros. Hay equipo médicos que han llegado de Estados Unidos, de Puerto Rico y de la República Dominicana. Los médicos puertorriqueños están pensando en quedarse más tiempo para seguir ocupándose de los enfermos, una vez que se haya respondido a las necesidades inmediatas causadas por el desastre.
Mario Serrano SJ coordina la distribución de alimentos desde la República Dominicana, donde en varias ciudades se recoge y embala todo lo que llega y que luego se traslada en camiones al centro de distribución en Barahona. Los alimentos, el agua y los medicamentos – entre otras cosas – los recogen parroquias y grupos sociales de la República Dominica y se compran con los donativos que llegan de todas partes. Dos grandes camiones transportan cada día a los centros de intervención material de socorro, que luego es distribuido por los jesuitas de la República Dominicana y de Haití.
El noviciado de los jesuitas ha acogido a personal médico, chóferes y a voluntarios, y en este lugar cada mañana a las 8 el equipo de emergencia haitiano-dominicano se encuentra para hacer el punto de la situación y planificar el día. “Se necesitan médicos y alimentos. La ayuda que llega no basta para alimentar a los que necesitan ayuda en nuestros centros de intervención,” nos dijo P Kawas François SJ, el 24 de enero. El Padre Kawas es un jesuita de Haití que está haciendo una labor estupenda coordinando la respuesta jesuita al desastre.
Los jesuitas de Haití han decidido crear un grupo que reflexionará sobre el impacto del desastre de Haití en la sociedad haitiana; sobre la ayuda internacional pública y privada; sobre la soberanía nacional y la reconstrucción del país. La primera reunión del grupo de reflexión tuvo lugar el 25 de enero, y en ella participaron intelectuales, sacerdotes, líderes de organizaciones civiles, empresarios y otros.
El Centro Bonó en la República Dominicana está coordinando esfuerzos para recaudar fondos. Para informarse sobre cuentas de bancos y donativos por tarjetas de créditos (en Español e Inglés), clicar aquí.
Noticias actualizadas por el P. Kawas François (en Francés) Noticias actualizadas por el JRS USA (en Inglés)
Noticias actualizadas en la página web de la Conferencia Jesuita de Latinoamérica (en Español): http://www.cpalsj.org/comunicacion/y http://tinyurl.com/noticiascpal
Blogde organizaciones religiosas activas en Haití, y del JRS en República Dominicana (en Español)