Respuesta Social Jesuita

Actualmente, nos encontramos en una crisis global, sin precedentes en nuestras vidas, como resultado de la pandemia COVID-19. Con números que aumentan cada día, el virus ha interrumpido la vida en casi todos los rincones del mundo. En respuesta a la rápida propagación del virus, muchos países han decidido cerrar sus fronteras, cesar todas las actividades no esenciales e imponer el confinamiento a todos los residentes. Los sistemas de atención a la salud corren el riesgo de verse aún más desbordados a medida que se propaga la pandemia. Las consecuencias tanto sanitarias como económicas ya están afectando a las personas y comunidades más vulnerables, entre ellas, las personas de edad, los niños y niñas, las personas migrantes, refugiadas y desplazadas forzosas, los dalits y los pueblos indígenas. Muchas ya están diciendo: “Si tengo que elegir entre el hambre y el coronavirus, elegiría este último”. Al mismo tiempo, esta crisis global nos da un sentido de interconexión y de ser parte de la misma familia humana en la casa común. Nos invita a actuar y a aliviar la difícil situación de los marginados y a reflexionar y abogar por ese otro mundo posible que está emergiendo de esta pandemia.

Desde mediados de marzo, el Secretariado de Justicia Social y Ecología (SJES) está coordinando la respuesta global social jesuita al Covid-19. Aprovechando la experiencia del grupo de emergencia de la Red Xavier, el SJES elaboró la necesidad y la respuesta a través de un mapeo global. Este ejercicio de mapeo tenía por objetivo: a) obtener información sobre la situación actual de las obras en el apostolado social, las oportunidades y las dificultades encontradas, b) detectar las respuestas innovadoras, las medidas adoptadas y los planes realizados, y c) ayudar a detectar la mejor manera de abordar este momento de emergencia y planificar la fase de recuperación. Esto nos proporcionará la información necesaria para el discernimiento colectivo a fin de establecer una coordinación global, un marco estratégico y una acción conjunta en la respuesta de emergencia y durante la fase de recuperación.

Alrededor de 128 centros/instituciones sociales de los cinco continentes están llegando a poco más de un millón de personas procedentes de comunidades marginadas en todo el mundo, de las cuales el 52% son nuevos beneficiarios. A pesar del cierre de muchos países, el 94% de estos centros sociales están proporcionando servicios mínimos a distancia o están funcionando parcialmente. Las respuestas de emergencia incluyen, entre otras, las siguientes líneas de trabajo:

Sensibilización y prevención para evitar o minimizar el riesgo de contagio, tomando medidas como la distribución de kits de higiene, mascarillas y capacitación sobre prácticas básicas de higiene.

Ayuda de emergencia y servicios humanitarios, como el suministro de alojamiento, atención a la salud, ayuda alimentaria y educación a las poblaciones vulnerables, en particular, a las personas y comunidades migrantes, refugiadas, dalits y castas desfavorecidas, pueblos indígenas, mujeres y niños y niñas.

Promoción de los medios de vida, el fortalecimiento de capacidades y las actividades generadoras de ingresos.

Promoción y defensa de los derechos a la salud, la alimentación, la vivienda, los medios de vida, la educación, los derechos y la protección contra la discriminación. Énfasis en la solidaridad y la cooperación internacional.